viernes, 29 de mayo de 2015

Mi Santo Espíritu Consolador que os rodea viene a liderar a todos los creyentes hacia la plenitud de la verdad en todas las formas posibles. Para renovar vuestra mente en una mente más vasta… para unirnos juntos en un compañerismo eterno… para enseñaros y guiar vuestro camino hacia la libertad… Micael de Nebadon. ¡Compartir!!!



Micael de Nebadon




Mi Santo Espíritu Consolador que os rodea viene a liderar a todos los creyentes hacia la plenitud de la verdad en todas las formas posibles. Para renovar vuestra mente en una mente más vasta… para unirnos juntos en un compañerismo eterno… para enseñaros y guiar vuestro camino hacia la libertad… para iluminar las divinas autopistas hacia el Padre del Paraíso… y para aclarar que no sois huérfanos abandonados sobre el Planeta Tierra sin Nuestra Administración y sosteniéndoos en todas las formas. El Espíritu de la Verdad, Santo Consolador viene a esclarecer el conocimiento que siempre se expande de la Paternidad de Dios y mejorar la Majestuosa Realidad de la Filiación y la Hermandad con nuestros Universos Locales.

Mi Presencia Espiritual os envuelve y espera la oportunidad para revelaros las vías de aproximación de la criatura hacia la vivencia, crecimiento en carácter y consciencia en el diseño de las Personas de la Trinidad Universal – la realidad religiosa de nuestra relación eterna a través de vuestra Carrera de Ascensión al Paraíso.

Por lo tanto, primero seréis renovados en la mente por mi Consolador… refinados en carácter, consciencia y personalidad por el Espíritu de la Madre Infinita, Sus Virtudes del Espíritu con el propósito de amplificar vuestra receptividad hacia el compartir de vuestra vida humana con el Espíritu Primordial del Padre… Su Otorgamiento de Consciencia y Vida que viene a viajar con vosotros a través de todo el tiempo y el espacio… e incluso en la Presencia misma de las Tres personas del Infinito.


Micael de Nebadon



Libro de Urantia para leer en línea:

Cuadernillo Venid como Aspirantes

Traducciones al español en:





“YO SOY el Fuego Blanco Puro de  la Perfección de Cristo”
Lucía Montaño Ferrer