lunes, 28 de septiembre de 2015

Un Curso en Milagros con Micael de Nebadon. Capítulo 6 LAS LECCIONES DEL AMOR Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino. ¡Compartir!!!!


La Expiación del alma-personalidad con el Espíritu Otorgado ocurre gradualmente en el tiempo y en el espacio, con los esfuerzos individuales del logro… del dominio de su vida exterior y expresión.

Este Logro de la Expiación es tu demostración del deseo puro de vivir la Voluntad del Cielo. De colaborar con los valores de la Eternidad. De reconocer y apreciar la Vida Una de la Fuera Creativa cuya Vida reside en la Consciencia Pura y Vida.

…y de un largo viaje en la Expiación hacia la Ciudadanía Espiritual… debes abrazar al Cristo Universal… la hermandad de la existencia de Buda. Esto es con volverse incondicional y más indiferenciado mientras descubres lo que verdaderamente es la Filiación de Él/ella.

La paz llega a aquellos que centran su atención y conciencia… su responsabilidad y aceptación sobre la realidad inamovible. Esto es vivir con rectitud de acuerdo con los hechos de las Deidades… el conocimiento… en lugar de estar perdido en las percepciones de la subjetividad. Porque cada uno debe disolver las barreras ilusorias de las percepciones inferiores de sí mismo.

Debes elevarte hacia nuestra Supra-Consciencia… a través de la confianza en la visión de fe y de la imaginación de la Divina Percepción y la Visión Interior Eterna.

Porque la Filiación de Él/Ella es la Toda -Permeable Una y la Toda-Penetrante Vida YO SOY. Todo está dentro de Mí… y esta Vida Una que compartimos juntos imperceptiblemente en unión del uno con el otro.

Michael de Nebadon.


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Capítulo 6
LAS LECCIONES DEL AMOR
Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino

Hemos dicho anteriormente que el Espíritu Santo evalúa, y tiene que hacerlo. El Espíritu Santo separa lo verdadero de lo falso en tu mente, y te enseña a juzgar cada pensamiento que dejas que se adentre en ella a la luz de lo que Dios puso allí. El Espíritu Santo, con vistas a reforzar el Reino en ti, conserva lo que está de acuerdo con esa luz, y acepta y purifica lo que está parcialmente de acuerdo con el Reino. Mas lo que está en completo desacuerdo lo rechaza juzgando contra ello. Así es como Él mantiene la perfecta consistencia del Reino y su perfecta unificación. Recuerda, no obstante, que lo que el Espíritu Santo rechaza el ego lo acepta. Ello se debe a que ambos están en completo desacuerdo en relación con todo, dado que están en completo desacuerdo con respecto a lo que tú eres. Las creencias del ego en torno a esta cuestión tan fundamental varían considerablemente, y ésta es la razón de que él suscite diferentes estados de ánimo. El Espíritu Santo nunca varía en este punto, y, por lo tanto, el único estado de ánimo que genera es uno de dicha. Él protege dicho estado rechazando todo lo que no lo fomenta, y así, sólo Él puede mantenerte en un estado de perfecta dicha.

El Espíritu Santo no te enseña a juzgar a otros porque no quiere que enseñes nada que sea erróneo, y que, de este modo, tú mismo lo aprendas. No sería consistente si te permitiera reforzar lo que debes aprender a evitar. En la mente del pensador, por lo tanto, el Espíritu Santo es enjuiciador, pero sólo a fin de unificar la mente de modo que pueda percibir sin emitir juicios. Esto le permite a la mente enseñar sin emitir juicios y, por consiguiente, aprender a estar libre de ellos. Esta rectificación es necesaria sólo en tu mente, a fin de que dejes de proyectar en lugar de extender. Dios Mismo ha establecido lo que puedes extender con perfecta seguridad. Por lo tanto, la tercera lección del Espíritu Santo reza así:

Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino.

Éste es uno de los pasos más importantes para que se produzca un cambio fundamental. No obstante, todavía contiene un aspecto del proceso de inversión del pensamiento, ya que implica que hay algo contra lo que debes mantenerte alerta. Este paso representa un gran avance con respecto a la primera lección, que es meramente el principio del proceso de inversión del pensamiento, y también con respecto a la segunda, que es esencialmente la identificación de lo que es más deseable. Este paso, que es la conclusión lógica del segundo tal como el segundo lo es del primero, subraya la dicotomía que existe entre lo deseable y lo indeseable. Por lo tanto, hace que la elección final sea inevitable.

Mientras que el primer paso parece agudizar el conflicto y el segundo puede, hasta cierto punto, aún entrañar conflicto, el tercer paso requiere un constante estado de alerta contra el conflicto. Ya he dicho que puedes estar tan alerta contra el ego como a su favor. La última lección enseña no sólo que puedes sino que tienes que estar alerta. No se ocupa de la cuestión de los grados de dificultad, sino del hecho de que tu primera prioridad debe ser mantenerte alerta. Esta lección es inequívoca, pues enseña que nunca se deben hacer excepciones, aunque no niega que la tentación de hacerlas se presentará. Aquí, pues, es donde se te pide que, a pesar del caos, seas consistente. Más la consistencia y el caos no pueden coexistir por mucho tiempo, puesto que se excluyen mutuamente. No obstante, mientras tengas que estar alerta contra algo, no estarás reconociendo esta mutua exclusión, y seguirás creyendo que puedes elegir la consistencia o el caos. Al enseñarte cuál debes elegir, el Espíritu Santo acabará por enseñarte que no tienes que elegir en absoluto. Esto finalmente liberará a tu mente de tener que elegir, y la encaminará hacia la creación dentro del Reino.



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“YO SOY el Fuego Blanco Puro de  la Perfección de Cristo”
Lucía Montaño Ferrer