viernes, 9 de octubre de 2015

Un Curso de Milagros con Micael de Nebadon. Capítulo 7. LOS REGALOS DEL REINO. La curación como reconocimiento de la verdad (Parte 1). ¡Compartir!!!


Cuando te mueves entre la duda y el miedo, quedas atrapado en el mundo de la ilusión y en el fantasma de sí mismo, siendo que la duda es incertidumbre y vacilación de tu enfoque intencionado, en donde el miedo es un sentimiento de que tú ya no estás en control de lo que se manifiesta alrededor tuyo. El miedo es una demostración de que has dejado de lado tu maestrea y estás permitiendo una espiral descendente de caos y que comience a reinar. El miedo hace que tú creas que tú estás siendo victimizado por eventos incontrolables de las circunstancias externas. Todo lo que pueda regresar hacia ti para lastimarte, son las proyecciones inconscientes de tu consciencia mientras estas energías, que han tomado forma, buscan “jugar” dentro de tu mundo de apariencia.

Del libro: El Gita de Micael de Nebadon.



Capítulo 7
LOS REGALOS DEL REINO
La curación como reconocimiento de la verdad (Parte 1)

La verdad sólo puede ser reconocida y necesita únicamente ser reconocida. La inspiración procede del Espíritu Santo, y la certeza, de Dios, tal como lo estipulan Sus Leyes. Ambas cosas, por lo tanto, proceden de la misma Fuente, porque la inspiración procede de la Voz que habla en favor de Dios, y la certeza, de las leyes de Dios. La curación no procede directamente de Dios, Quien sabe que Sus creaciones gozan de perfecta plenitud. Aun así, la curación sigue siendo parte del ámbito de Dios porque procede de Su Voz y de Sus leyes. Es el resultado de éstas, en un estado mental que no conoce a Dios. Ese estado le es desconocido a Él, y, por lo tanto, no existe, pero aquellos que duermen no son conscientes. Puesto que no son conscientes, no saben nada.

El Espíritu Santo tiene que operar a través de ti para enseñarte que Él mora en ti. Es éste un paso intermedio encaminado al conocimiento de que tú estás en Dios porque formas parte de Él. Los milagros que el Espíritu Santo inspira no pueden entrañar grados de dificultad porque todas las partes de la creación son de un mismo orden. Ésa es la Voluntad de Dios y la tuya. Las leyes de Dios así lo estipulan, y el Espíritu Santo te lo recuerda. Cuando curas, estás recordando las leyes de Dios y olvidándote de las del ego. Dije anteriormente que olvidar es simplemente una forma de recordar mejor. Olvidar, por lo tanto, cuando se percibe correctamente, no es lo opuesto a recordar. Si se percibe incorrectamente, da lugar a una percepción que está en conflicto con alguna otra cosa, como ocurre con toda percepción incorrecta. Más si se percibe correctamente, puede usarse como un medio para escapar del conflicto, como ocurre con toda percepción correcta.


El ego no quiere enseñarle a nadie lo que ha aprendido, pues eso sería contrario a su propósito. Por lo tanto, no aprende nada en absoluto. El Espíritu Santo te enseña a usar lo que el ego ha fabricado a fin de enseñarte lo opuesto a lo que el ego ha "aprendido". Lo que el ego ha aprendido es tan irrelevante como la facultad particular que utilizó para aprenderlo. Lo único que tienes que hacer es esforzarte por aprender, pues el Espíritu Santo tiene un objetivo unificado para tus esfuerzos. Si se aplican diferentes facultades a un solo objetivo durante un período de tiempo lo suficientemente largo, las facultades en sí se unifican. Esto se debe a que se canalizan en una sola dirección, o de la misma manera. En última instancia, pues, todas contribuyen a un mismo resultado, y, en virtud de ello, se pone de relieve lo que tienen en común en vez de sus diferencias.



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“YO SOY el Fuego Blanco Puro de  la Perfección de Cristo en mí”
Lucía Montaño Ferrer