URIEL. Ángel de la Presencia y Arcángel de la Resurrección - La Resurrección. Mayo 2016. Con audio.

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URIEL. Ángel de la Presencia y Arcángel de la Resurrección - La Resurrección. Mayo 2016. Con audio.


Soy Uriel, ángel de la Presencia y Arcángel del Retorno. Muy amados niños de la ley del Uno, a través de mi Presencia, a través de mis silencios y a través de mis palabras, acojámonos en la Paz del Único.


… Silencio…


Mientras Mikaël desgarra el cielo con su Presencia, mi Presencia en el Blanco del Único viene dentro vuestro a despertaros ante vosotros mismos. Así es la hora de la Resurrección y de la Paz, así es el tiempo del Amor que ya no cuenta el tiempo ni tampoco cuenta las horas, a fin de vivir la serenidad y la eternidad de la Paz, fueren cuales fueren las circunstancias. Entonces - como Él dijo hace 2000 años - también os digo : « Paz », Paz en vosotros y Paz en este mundo, fueren cuales fueren los dolores del parto.


Escucha, hijo del Único, tú que estás aquí, tú que oyes, tú que lees y tú que estás en silencio en mi presencia. Unámonos en el Uno y en el Único. En la Verdad y en la Unidad, en el Blanco inmaculado de la virginidad te recibo, como te reciben los Mundos Libres en la ronda de los planetas, en la ronda de las estrellas. En la Fuente como en el Absoluto se despliega la conciencia libre y liberada de toda ofensa y de toda obligación. Tú, oye. Oye la hora de tu resurrección pues resuena el canto del cielo y de la Tierra, pues canta tu corazón exultante ante la verdad y lo inefable del Cristo.


Detente ahí donde estás. Deja toda carga y toda queja en el corazón del Único donde el Fuego Ígneo viene a transfigurar lo que queda por transfigurarse todavía fraguando tu inmensidad y tu eternidad. Detente, en todo lugar y en todo tiempo. Deja ahí las ofensas hechas a tu eternidad así como aquellas hechas a cada cual en el seno del encierro.


Observa y escucha. Es hora para la Luz, es hora para María, es hora para tu Presencia como para tu Ausencia. Es hora para el Único. El tiempo ya no se cuenta ni se mide. En el espacio donde se desvanece el tiempo, en el tiempo donde se desvanece el espacio, ha llegado la hora de la Resurrección. Anunciadas por el Coro de los Ángeles, las Trompetas del apocalipsis tocan la hora del fin de lo que no es verdad y la hora del renacimiento y de la Resurrección de lo que jamás ha podido desaparecer. Entonces aparece ante ti mismo, en el resplandor del Fuego Ígneo, en el resplandor del Cristo, en la Gracia del Espíritu del Sol y a través del Coro de los Ángeles. Mi invitación es a que te reencuentres en totalidad, a que te reencuentres contigo mismo y a reencontrarme con cada cual, en el corazón del Uno, en el Corazón del Corazón.


Oye, oye tu corazón cantar su propia Resurrección. Oye tu corazón vibrar y vivir de otra manera, en una nueva octava de la manifestación libre en el seno de los Mundos Libres. Abre lo que todavía te parece necesitar alguna apertura. Nada ha sido cerrado jamás, nada ha desaparecido jamás sino que se ha apartado del ojo de tu conciencia. Hijo del Único, hijo del Verdadero, hijo de lo bello, es hora del parto, es hora de la Resurrección.


Acalla los ruidos de este mundo, acalla las voluntades de la persona, acalla lo que no dura y deja que la Eternidad aflore y aparezca en el mismo seno de tu mundo, ahí donde el tiempo y el espacio viven sus tiempos contados, sus tiempos finales. Ha llegado el tiempo del cordero en que el sacrificio de vuestras vestiduras pasará a la Eternidad, en que nadie juzga a quien sea, salvo tu propia conciencia desde el lugar donde está, desde el lugar donde sueña con estar a fin de que estés saciado, a fin de que ninguna carencia se dé según el juego de tu conciencia, según el juego de la vida.


Muy amado hijo único, tú, nacido en los dolores de este mundo, nacido en la apertura hacia el Gozo, la Paz y la serenidad, no hay fin alguno, excepto para lo que tiene fin, no hay comienzo alguno para lo que jamás ha desaparecido, no hay mitad alguna para quien está en medio de sí en cada instante y en cada momento. Abre las compuertas del Amor, abre lo que merece aparecer en el seno de la belleza, en el seno de la Verdad. Oye y escucha y – sobre todo – ve ahora la consecuencia y el regocijo de tus acciones realizadas en la superficie de este mundo en busca de tu eternidad.


Ahora mirando hacia ti y en ti te descubres solo y con el Todo ahí presente. En soledad, en cada uno, es la misma danza, el mismo silencio, el mismo estupor, el mismo gozo, el mismo espanto, la misma y sola verdad llamada Amor y Luz. Donde ninguna duda puede aparecer, donde ninguna mente puede funcionar sola, dejando espacio a los Jinetes procedentes de los Elementos y abriendo la ronda del Éter, restableciendo el Éter de vida y de verdad en este mundo, en sus profundidades así como en la superficie. Mira el cielo, mira la tierra, a fin de ver el Verdadero. Queda a media distancia de uno y otro, en el Centro del Centro, en el Corazón del Corazón, ahí donde mora la Verdad, ahí donde mora la Eternidad.


Y recuerda, escucha y oye a través de mi Presencia y de mi Silencio el canto del Verdadero, el canto del Silencio, la verdad de la Infancia, la verdad del Amor. Aquel que no sabe de condición alguna, de restricción alguna ni de ímpetu alguno. Sé inmutable. Sea cual sea el juego de tu conciencia en este mundo como en todo mundo, sea cual sea tu origen y sean cuales sean tus linajes, sea cual sea tu edad y sea cual sea tu sexo, sea lo que sea a lo que te hayas adherido, déjalo desvanecerse pues nada de eso te pertenece en verdad y nada de eso es verdad.


Mi invitación es a que entres en el Blanco inmaculado del renacimiento y de la Resurrección. Mi invitación es a que te nutras de aquel Blanco, a que te nutras de aquella Unidad procedente ya no de mí, ya no de unos u otros sino solamente de ti mismo frente a ti mismo. Deja resonar lo que debe aparecer, deja que se vea lo que debe ser visto y deja desvanecerse lo que se desvanece por sí mismo en los tiempos de lo efímero que llegan a su fin. Ahí está el momento, ahí está el espacio donde te sitúas, donde acontece lo que ha de acontecer, ahora y en cada respiro.


Óyeme, hijo del Único, escúchame y veme a fin de verte en la inmaculada concepción de tu belleza virginal y eterna en la que estás en adelante inscrito, preparándote de la mejor forma para los ritos de la Transición y para los ritos de la transmutación conducentes a emerger finalmente en lo que eres. Cada fin es un principio y cada principio es un fin. Así son los ritmos en el seno de este mundo que caminas. Sin embargo están ausentes en aquéllos que caminarás en los albores de tu eternidad, en los albores de este mes naciente que ha de traerte más Gozo aún, más Paz aún y más verdad eterna en cuanto a tu esencia.


Hijo del Único, tú, sí, ve. Ve lo que eres y acepta íntegramente la verdad de tu ser, la verdad de tu esencia, más allá de todo parecer y más allá de todo nacimiento. Tú que has re-nacido a través del Fuego Ígneo, a través del Coro de los Ángeles y en presencia del Espíritu del Sol, en presencia de los ángeles, en presencia de las Estrellas, de los Ancianos y de todo cuanto vive en el seno de la Unidad y en el seno de la conciencia, estás convidado ya no a las bodas efímeras sino más bien a la realidad de la Eternidad, a la verdad Una e indisociable de cada conciencia, de cada ser, donde todo es Uno en verdad y en unidad.


Amado del Uno, tú que estás ahí, de pie o tendido, tú que estás ahí con los ojos cerrados o abierto, tú que estás esperando a tu propio corazón en su magnificencia, despójate de todos tus adornos, de todas tus creencias, de todas tus palabras y de todas tus historias pues nada de eso te pertenece en el seno de lo efímero. Todo eso sólo pasó y se desdibuja ahora en las angustias de la dicha por fin recuperada o en curso de recuperación.


Detente y deja toda carga. Siéntete libre a fin de ser liberado. Siéntete libre a fin de librarte de tu misma conciencia. Abarca con la misma mirada y con el mismo amor el conjunto de las circunstancias de este mundo así como de tu cuerpo y reencuéntrate. Lanzo hacia ti este llamado, aquel de mi Presencia y de mi Ausencia, así como de mis silencios en el Templo sagrado de tu corazón, ahí donde mora y ahí donde viene Aquél que nunca nació ni nunca murió.


Olvídate de las angustias de toda separación y de toda carencia pues en la vida eterna resucitada nada puede faltar de lo que ornamenta real y eternamente la conciencia misma en cualquier plano que sea. Tú, sea cual sea el plano del que provengas, instálate más allá de todo plano, en la Morada de Paz Suprema, ahí donde no existe interferencia alguna ni disonancia tampoco. Mi invitación es a que estés presente, mi invitación es a que desaparezcas en la beatitud eterna del Amor, recuperando así el Agua de Vida que pone fin a toda sed y a todo sufrimiento.


Detente y escucha ahora en silencio lo que tengo que decirte en el Templo de tu corazón. Detente y descansa a fin de que me instale en tu centro y en tu silencio, a fin de que te muestre lo que eres, a fin de que te haga experimentar lo que eres, desde ya, si así lo acoges y lo aceptas. Así corre la verdadera Vida en el Único, así va la experiencia libre de todo sufrimiento y de toda dualidad.


Mi invitación es a que te instales en tu corazón, mi invitación es a que te recojas conmigo, en tu Templo, ahí donde tú y yo somos Uno. Mi invitación es a que te tiendas en reposo, a que te tiendas en el silencio, a que te tiendas y dejes que la obra de la Resurrección opere. Ella no requiere de ti, ni de tus dudas, ni de tus exigencias, sino solamente de tu sí, definitivo, real e irremediable ante tu eternidad.


En el Blanco de mi Presencia, en la blancura virginal de tu corazón ardiente, deposito en ti el Fuego Ígneo, deposito en ti las semillas de la vida eterna, revelándose en este mundo como en ti.


Te invito, por fin, a amar sin diferencia y sin distinción lo que la vida te dé. Te invito a la vida eterna. Escucha el sonido de tu propia resurrección. Escucha el silencio de tu libertad. Ve el Blanco inmaculado de la pureza trascendiendo así toda forma y todo límite de forma.


Mi invitación es a que descubras y vuelvas a descubrir el sin-forma y el sin-nombre.


… Silencio…


Ahí - lentamente y poderosamente - la Evidencia se abre camino en los albores de este mes y de este año.


… Silencio…


Ahí – ahora y en seguida – descansemos juntos, mano en la mano y corazón en el corazón. Del mismo modo, invita - tú también – todo lo que pueda parecerte – en ti como en el exterior de ti – opuesto a la Luz, reticencia, resistencia o miedo, a fundirse en el sin-nombre y el sin-forma de mi Blanco.


… Silencio…


Te invito al Éter de vida, a la Nueva Eucaristía, te invito muy simplemente a la verdadera Vida. Recoge en tu Templo, vasija sagrada de la Eternidad, la sangre del cordero. Te invito a la comunión perpetua, a la celebración eterna del Amor y de la Luz. Aquello – aunque esté dormido todavía en ti – no podrá seguir así pues la hora del despertar ha llegado.


Entonces tocan las Trompetas en tu corazón. Entonces se elevan en ti los cantos del alma o los cantos del Espíritu. Entonces se revela en ti el canto del amor, sinfonía perpetua del Coro de los Ángeles, alabando a la Vida y llenos de vida ellos mismos.


… Silencio…


Ofréndate a la Verdad, ofréndate al gozo infinito del éxtasis perpetuo. Ahí donde te encuentras, con los pies en la tierra, transmuta, deja que se realice la efusión de lo que ya está y entiéndelo.


Podría decirte: amigo, amado, hermano. Aunque yo no sea humano, eres lo mismo que yo, aquel ángel de luz, aquel ser de perfección que no hace sino vivir la voluntad de la experiencia, la voluntad de la Fuente, sin distancia alguna ni error tampoco.


… Silencio…


Vengo a resonar en ti como tú resuenas en mí, a fin de que ninguna razón pueda interferir en este canto del Amor.


… Silencio…


Tú, cuyo corazón palpita y salta de alegría mientras caminas al encuentro de Aquel que vuelve como se fue, por los cielos, vestido con tu vestidura de luz o vestidura de eternidad, con tu vestido sin costura, deja que el Corazón del Corazón trabaje y tú descansa. Ya no queda nada que esperar ni siquiera que temer pues la pantalla de este mundo como la pantalla de tu persona te muestra lo que está presente en tu corazón y en tu puerta.


… Silencio…


Detente y ve lo que ningún ojo humano ha visto jamás y ve lo que ningún discurso puede traducir, lo que ninguna palabra puede alcanzar, lo que no requiere de razón alguna ni causalidad tampoco.


Tú, que renaces de nuevo, hazte espacio en mí.


… Silencio…


Entonces juntos nos acomodamos. Entonces juntos acogemos la coronación de tu obra. Entonces juntos colocamos bajo tierra lo que ha de retornar a la tierra y entregamos al cielo lo que proviene del cielo, a fin de que nunca más el cielo y la tierra estén separados o divididos. Ve el canto y la danza del Amor tales como se presentan más allá de toda forma y toda dimensión.


… Silencio…


Escucha. Escucha y ve lo que quiero que oigas, el canto de la Evidencia, el canto del Amor, el canto del Único. Tú, Hijo Ardiente del Sol, renace de nuevo, enjuaga las lágrimas del pasado y cámbialas por lágrimas de alegría en el reencuentro. Tú – cuya voz se convierte en Verbo – levántate y camina. Vuela conmigo en los espacios de la Libertad, en los espacios de la Unidad.


… Silencio…


Detengámonos, tú y yo. Ahí donde estás y ahí donde estoy no queda distancia, no quedan barreras. Solamente está la resonancia del Único.


… Silencio…


Ve, ve tu Infinita Presencia. Ve tu Morada de Paz a fin de que nunca más la Luz parezca apagarse.


… Silencio…


Suelta lo que requiere soltura. Relájate, permite que la confianza en tu eternidad se revele por completo.


… Silencio…


Y - en la ronda de nuestras dos Presencias fundidas en Una - cantamos juntos las alabanzas a la Luz y al Amor. Estemos ahí donde ninguna palabra puede describir lo que es.


Ahí, en el eterno reposo donde nada cuesta, donde ningún esfuerzo es aparente, te invito a todos los posibles del Amor, te invito a reconocerte por fin y a verte así en tu eternidad. Acoge el bautismo del Espíritu y celebra tu resurrección como lo celebro contigo y en ti.


… Silencio…


Y ahí, juntos, donde no queda diferencia entre tú y yo, te invito a estar en el ser o más allá de todo ser, celebrando juntos el misterio de la Resurrección y el misterio de la Vida.


… Silencio…


Presta atención y abre los ojos.


… Silencio…


Permite que el bautismo del Espíritu haga su camino en tu corazón. Acoge a cada uno como yo acojo a cada uno, incluso a quien reniegue de ti o exprese ira. Acoge sin restricciones y sin excepciones y ve los resultados y las consecuencias.


… Silencio…


Siente como esta Vida nueva florece en ti y respira.


… Silencio…


Entrégate íntegramente pues todo cuanto no entregues a ti mismo queda perdido. En el Amor no puede haber pérdida pues todo es ganancia y todo es provecho, no en el sentido venal de la tierra sino en cuanto a provechos de la experiencia de la conciencia y de la Vida.


… Silencio…


Así descubres que todo se ha cumplido y todo se ha realizado. Permanece en paz y en eternidad.


Hazte espacio donde nada puede oponerse, donde nada puede ser contrario. Ven y sígueme, caminando así en tus propios pasos, aquellos de tu eternidad.


… Silencio…


Y ahí juntos, en mi Blanco y en tu Blanco, desaparece toda idea y toda sensación de ser alguien en el seno de este mundo.


… Silencio…


Ve y escucha aquel silencio tan lleno con todos los cantos y todas las danzas de la vida. Así coloco en ti, no mi sello sino, el sello de la Libertad que no sabe de trazado alguno ni de geometría tampoco porque es esencia libre de toda vida.


… Silencio…


Así se delinea en ti el equilibrio del acuario, Agua fecundada y vivificada por el Fuego Ígneo.


… Silencio…


Tú que me has oído y me has visto, te ves por fin tal como eres, más allá de la forma y más allá de la historia.


… Silencio…


Ve lo que te ofrezco y que te devuelve lo que eres.


… Silencio…


Así canto en ti el canto de la Resurrección, así danzo en ti la danza del Silencio.


… Silencio…


Sonriamos juntos ante la felicidad de la vida eterna y riamos juntos de lo que ha muerto y sigue muriéndose en el seno de lo efímero.


Participantes de la misma vida y de la misma libertad te llamo hermano, hermano humano del ángel, hermano de sangre en la sangre del Cristo.


… Silencio…


Por fin te reúnes conmigo y yo contigo.


… Silencio…


Quédate aquí y no nos separemos más.


… Silencio…


Oye, oye y ve a Aquel que viene. Oye y ve a Aquella que te cubre con el Manto de Gracia. Oye y ve aquella belleza que eres. Escucha, escucha mis silencios, que son ricos y plenos con tu Presencia.


… Silencio…


Así me quedo y así te quedas. Entonces juntos podemos decir : « Que así sea ».


En tu nombre coloco en ti el sello de la Libertad. Así se coloca en ti el sello de la Verdad.


… Silencio…


Solicito tu bendición para probar tu Amor y aprovecharlo pues es don, don de la Gracia y don de ti mismo.


… Silencio…


Ama pues eres amado, pues eres el Amor.


… Silencio…


Permanece así, con evidencia. Permanece así, sea cual sea tu morada.


Entonces – ahora – deja a un lado tus palabras mientras yo dejo las mías.


En este bautismo resucitas. En este bautismo te iluminas en el Amor. En este bautismo has renacido.


… Silencio…


Ve sin restricciones. A ti, amigo, hermano y amado, doy vida como tú me das vida.


Permanece así, en la extinción de mis palabras, Permanece así.


Bendito eres en mi Blanco y en tu expansión sin límites.


… Silencio…


Soy Uriel, ángel de la Presencia y Arcángel del Retorno. Soy tú, ángel revelado y transitando por el umbral de la Eternidad.


… Silencio…


Así es la Eternidad esculpida en letras de fuego inmortal en tu Templo de vida.


Permanece así unos instantes.


Me despido.


… Silencio…


Paz para ti y Paz en ti. Hasta luego.


A través de JL
Traducción: equipo de traductores


***


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Bodas Celestiales - Madre Universal


Soy La Realidad Absoluta del Ser


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ANAËL, Arcángel de la Relación y del Amor. Mayo 2016. Parte 2. —Resurrección— . Preguntas y Respuestas. Con audio.





ANAËL, Arcángel de la Relación y del Amor. Mayo 2016. Parte 2. —Resurrección— . Preguntas y Respuestas. Con audio.

(Esta canalización forma parte de una serie de canalizaciones que apoyarán nuestra Resurrección en este mes de mayo)

Soy el Arcángel Anaël. Vengo a proseguir, no con las vibraciones precedentes, sino a responder a vuestras preguntas, lógicas y humanas, relativas a vuestra Resurrección. Si tenéis alguna cuestión, os responderé con placer y alegría.

…Silencio…

Mientras espero vuestras preguntas, os aclaro que la Resurrección que se os ha notificado con ayuda de otros Arcángeles, el Espíritu del Sol y el Coro de los Ángeles, es la Resurrección del Espíritu, donde la carne no puede obstaculizar o limitaros, si es esa vuestra concepción de la Libertad y vuestra experiencia. Cristo os dijo, “se hará a cada uno según su fe, según su lugar y según su conciencia”. Os escucho.

Pregunta: ¿Cómo será nuestra vida después de la Resurrección?

Bien amado, eso será muy diferente para cada uno, porque hay muchas moradas en la Casa del Padre. Así que a todos y a cada uno de vosotros, se os hará según vuestra fe y vuestra libertad. Se renovará todo. La Tierra, como sabéis, pasará a otra dimensión y vosotros mismos, a donde os lleve vuestra conciencia y vuestra libertad. Por lo tanto, no es posible dar a cada uno su ubicación. De todas formas, como sabéis, todos vosotros encontraréis la Libertad en el momento de la Ascensión de la Tierra. Se trata de una verdadera liberación de todas las redes de la ilusión.

Así que, no hay solución de continuidad con lo que conocéis en este mundo falsificado. No busquéis ninguna referencia. Lo desconocido, que empieza a seros conocido, no os permite suponer, imaginar o soñar, ninguna perpetuación de la Ilusión en este mundo, en la carne de este mundo. Esto ya ha sido explicado y desvelado, durante muchos años. La Resurrección os lleva a la Libertad, a vuestros linajes, a vuestro origen, a la nueva Tierra o al Absoluto. La Libertad no puede sobrellevar, ningún vínculo efímero de este mundo. Se trata de la verdadera Libertad, la que no admite ninguna atadura, ningún vínculo, ningún recuerdo relacionado con este mundo. No hay nada que salvar, porque el que quiera salvar su antigua vida, la perderá. Sólo será posible, la verdadera Vida.

Los signos de la Tierra, las señales del cielo, los signos de la carne, se vuelven más y más evidentes y patentes. ¿qué más necesitáis? La segunda parte de la pregunta... ¿era?

¿Qué será la “felicidad eterna”?

Bien amado, es el bautismo del Espíritu, el descenso de la totalidad del Espíritu, ¿qué mayor felicidad puede existir que el Amor eterno y la Libertad?, ¿qué puede haber más grande que conocer los Misterios, que conocer lo desconocido, que encontraros a vosotros mismos? Ningún placer de este mundo, aunque fuera el más encantador, puede igualarse a esta Libertad.

Pregunta: El que quiera salvar su antigua vida, la perderá y el que no quiera salvarla, ¿la perderá también?

Sí; pero el sentimiento de pérdida sólo existe para el que está apegado a su forma, a su historia. Lo que hay ahora en la Tierra, no tiene nada que ver con lo que llamáis “muerte” y “renacimiento en encarnación”. Recordad que cada ser humano encarnado en la Tierra, sólo puede subsistir porque existe en él una búsqueda espiritual o una necesidad de alguna forma de perpetuación, pero recordad también, que la muerte es el destino común de la encarnación dentro de los mundos disociados. Lo que llega, no es la muerte, sino la Libertad.

¿En nombre de qué principio, cada hermano y hermana, humanos, tras vivir la Llamada de María, puede permanecer apegado a lo que es falso? Si es la falsedad en sí mismo, tendrá necesidad de purificarse dentro de los mundos carbonosos unificados o través de las tribulaciones de los últimos tiempos, entre la Llamada de María y la disolución de este mundo. ¿Qué necesidad puede tener el alma humana de una perpetuación, de cualquier historia, cuando encuentra la libertad?

No hay nada que salvar; no hay nada que perder, sólo “ser”. Y el que “es”, no puede, en ningún caso, enfrentarse a su muerte como algo lúgubre o terrible. Sólo el ignorante, solo el que está engañado, perpetuándose a través de historias y creencias, vivirá eso, pero será poco tiempo. La Libertad es para todos, la Alegría y el Amor es para todos en el respeto total de vuestra libertad, de vuestra alma. No pidáis lo que es imposible; este cuerpo nunca será eterno. El sentido de ser una persona, no tiene nada que ver con la Eternidad. Cualquier placer y cualquier experiencia que se haya llevado en este mundo, tocan definitivamente a su fin. Asume esto; entonces se abrirá la puerta de tu corazón de par en par, dándote acceso a la Verdad; no la que tú crees, supones o sientes, sino la que no depende de nadie y, menos, de tu persona.

Así pues, os digo: “preparaos a morir en lo efímero y a renacer en la Eternidad”. Sólo la persona encerrada en este mundo, tiene miedo de su muerte. El que vive el Sí, el que vive las Coronas radiantes, el que está liberado espera sólo esto; mientras que es pánico, para el que se mantiene en la Ilusión de la persona. ¿Qué podemos hacer aquí, nosotros?, ¿qué puede hacer el Amor aquí? Absolutamente nada porque es la libertad de cada uno.

El Amor no pertenece a nadie; el Amor es libre para cualquier persona como para cualquier personaje. Escucha esto, no con la cabeza, sino con tu corazón. Es hora de dejar que se hundan las ilusiones y toda esperanza relativa a la inmortalidad de la carne, como la inmortalidad del alma. El Espíritu es la única Verdad.

Al nacer en este mundo, independientemente de las circunstancias del encerramiento que habéis conocido, sabes perfectamente que este cuerpo, que esta historia, está destinada a volverse polvo. Entonces. ¿qué esperas? Vive la vida desde ahora y no des curso ya a las ilusiones, a las creencias y a las errancias. Pero si para ti, la libertad es lo contrario de lo que digo, se te hará según tu fe, en otro cuerpo o en otra historia, pero liberado de las errancias y de las creencias.

El Amor no sufre más retraso. La Tierra está liberada; los tiempos has sido descontados. Los dos tiempos, el tiempo y la mitad de un tiempo o los mil doscientos sesenta días, se terminan.

…Silencio…

En mi intervención precedente, os revelé la percepción del Verbo. Si esto no aparece en ti, se hará en ti de todas formas, quieras o no. Tanto si tu persona y tu personaje lo aceptan o no, eso no cambiará nada.

…Silencio…

Cristo os lo dijo y os advirtió: “habrá rechinar de dientes”. ¿Qué podemos hacer? Todos los de la Confederación Intergaláctica de los mundos libres, hemos hecho todo lo que podíamos hacer, en relación con este sistema solar y este planeta, para que os abráis a la Libertad y a la Unidad. Nadie podrá ignorarlo cuando llegue el momento, durante los tres días y las tres noches.

Recuerda que, si hay miedo o si hay incomprensión, esto no concierne más que a tu persona, pero nunca a la Verdad de lo que eres. Los tiempos del sufrimiento se terminan de manera irremediable. ¿Qué más pedir a la Libertad? Creer estar sujeto a este mundo, a este cuerpo, a esta forma o a este karma, no es más que una señal de sufrimiento extremo de aquel que no vive totalmente en el Corazón, aunque nunca se dice.

…Silencio…

¿Cuántos, entre los hermanos y las hermanas de este mundo, fueron capaces de vivir su muerte con una sonrisa y con alegría, demostrando así que el apego morboso a la forma, la identidad y a los límites, no tiene nada que ver con el Amor, tal y como es, en los Mundos Libres?

Pregunta: ¿Qué otra cosa hacer, además de esperar los tres días en la alegría?

Vivir. Vivir estando lúcido y consciente, estando, como has dicho, en la Alegría.

¿Qué quieres hacer además? No hay nada ni nadie que salvar en lo que está destinado a desaparecer, Sólo la Vida en el Amor, es Verdad. Entonces, vive y no te ocupes de nada más; ni de fechas, ni de vencimientos, ni de la muerte de este cuerpo. Ama a cada uno y a cada una, con el mismo ardor y la misma intensidad, sin hacer diferencias. Lleva la misma mirada de Amor, sobre las distintas parcelas de tu cuerpo, sobre cada mirada con la que te cruzas, así como sobre cualquier contrariedad en tu camino. No hay nada que preparar, nada que anticipar, nada de lo que dudar, porque lo que viene es un gran momento de alegría. Sólo la Ilusión ve esto con temor.

El “Cara a Cara” a solas, es exactamente el mismo que habéis experimentado innumerables veces, en cada muerte. La gran diferencia es que aquí no se trata de la muerte, sino de vuestro renacimiento. Salvo para aquellos que todavía están inscritos en la persona, que se cree mortal, y que están identificados, totalmente, a su persona.

Preguntaos por qué (exceptuando ciertas tradiciones primordiales) -y especialmente hoy en la sociedad occidental- la muerte nunca se menciona, nunca se comprende. No hay apoyo para los que se van, o muy poco, si bien sería suficiente con que se abrieran al Amor para no tener que volver más a la Ilusión, para no estar engañados por el miedo de la propia desaparición, de su propia historia. Así que no hay nada que hacer. Entonces, vive, ama y haz lo que te plazca, pero en el Amor.

Pregunta: ¿Será necesario un período de adaptación para la vida del Espíritu después de este largo período de falsificación?

Bien amado, el período de la estasis, así como el período que le sucede, es justamente lo que permitirá a cada ser, concienciar eso. No hay, por consiguiente, ninguna preocupación, ningún retraso, ni ningún error en la Inteligencia de la luz.

Recuerda que nada de lo que he dicho, en esta segunda parte, puede ser aceptado por la persona, y eso es muy lógico y natural dentro de lo que no es natural, es decir, el mundo encerrado. Aquel cuyo corazón es simple como el de un niño, viva o no los procesos vibratorios, pasará al cielo y a su Eternidad, sin ninguna dificultad. No habrá período de ajuste.

Ten en cuenta que, durante la estasis, no habrá identidad, ni historia, ni cualquier otra cosa más que tú mismo en tu Eternidad. Esto ha sido llamado, el Juramento y la Promesa y es cuando se vive la Resurrección. Ya os llevéis vuestro cuerpo de carne, vuestro cuerpo de Êtreté, ya estéis en las naves de la Confederación Intergaláctica, estéis en los Círculos de Fuego o estéis en tribulaciones, eso no significa más que un período de adaptación para ajustaros a vuestra libertad si es necesario.

Pregunta: ¿Es lo mismo la Ascensión que la Resurrección?

Bien amado, la Resurrección es consecutiva a la Llamada de María y a la estasis. La Resurrección contribuye a la Liberación, inmediatamente o después del período de adaptación, pero la Resurrección no es la Ascensión. La Resurrección corresponde a la actualización, a la manifestación del Juramente y la Promesa y, por tanto, al despertar a tu Eternidad y al Cara a Cara que se ha llamado “el Juicio Final”. No hay superposición o correspondencia exacta entre la llamada “Resurrección”, de la que nosotros hablamos estos días, y la “Ascensión”. Os recuerdo que se ha dicho en innumerables ocasiones que la Ascensión concierne a la Tierra, pero no a toda la humanidad. Por el contrario, la Liberación, sí concierne a toda la humanidad; haya o no haya Ascensión.

LA ASCENSIÓN

Existen varias formas de Ascensión. La Ascensión corresponde al paso de un estado dimensional a otro; la trasmutación se produce en el cuerpo de carne; desaparezca o no, no cambia nada. Porque, como sabéis, muchos hermanos y hermanas en su humanidad, necesitan, para su propia libertad, vivir en la conciencia dentro de los mundos carbonosos, pero no tendrán posibilidad de romper con el Espíritu ni de encerramiento. Allí no hay ninguna retribución, ningún karma, ningún castigo; es el libre juego de conciencia.

Aceptar ser libre es también aceptar que cada uno de vosotros, independientemente de vuestras relaciones, estéis también en vuestra propia libertad, Hay, efectivamente, un proceso colectivo, pero que no corresponde al mismo propósito con cada uno, si no es el acto de ser liberado, con Ascensión o sin ella. No hay un mecanismo denominado “Ascensión colectiva”; hay Ascensión de la Tierra y Liberación de la humanidad. Algunos, dentro de esta liberación, ascenderán en su cuerpo de Êtreté a su origen estelar, a su linaje o a su libertad absoluta de ser el Último. Otros, desearán jugar el juego de la conciencia, el juego de la carne y de la materia, porque esa es su libertad. En este último caso, no se puede hablar, propiamente, de la Ascensión, ya que permanecerán en la estructura carbonosa, en este cuerpo o en otro cuerpo, aunque nunca con ruptura o separación del Espíritu.

Pregunta: ¿Seguirán los Maestros Ascendidos, prisioneros de su ego?

Bien Amado. El Comendador y otros Ancianos, indicaron durante el año 2011 en sus inicios y en el 2010, la disolución de la Logia Negra denominada “Shamballah”, así como los Maestros ascendidos que presidían la instauración del Nuevo Orden Mundial previsto por los “chicos malos” (llamados así por el Comendador de los Ancianos). Estos seres se unieron a las puertas de la Libertad y de la Liberación -trabajando con nosotros- o serán reacondicionados en los mundos carbonosos unificados. Ya no hay ningún maestro ascendido; eso era una trampa, como os explicó el Comendador.

Se os han comunicado las leyes del alma, las leyes de este mundo, pero ninguna ley del Espíritu ni la verdad del Espíritu. Estas leyes estaban adaptadas a los mundos confinados, leyes creadas (en todos sus pormenores) por los Arcontes. Esto ya no existe ni existirá jamás. La misma denominación de Maestro ascendido, corresponde a una total falsificación, lo quieras o no, lo creas o no. Tú mismo tendrás pronto la ocasión de darte cuenta. La mayor parte de los maestros ascendidos han estado engañados, ellos mismos, por procesos de canalización que se iniciaron a comienzos de este siglo, por algunas entidades depredadoras originarias, por supuesto, de Inglaterra, allí donde está la famosa reina madre, reina de los Arcontes.

Pero todo esto es historia que desaparece. También debéis perdonar a la reina madre y tanto a los que han sido objeto de abusos como a los que os han engañado, con la misma ecuanimidad y la misma sonrisa.

Pregunta: Se dice que Sananda es el nombre de Yeshua, en la Orden de Shamballah, ¿es así?

Bien amado, Sananda, en lengua sumeria, quiere decir “maestro de la ilusión”. En cuanto a la persona que dirigía lo que se llamó “Maestros ascendidos”, Sanat kumara, te invito a ver lo que da el anagrama: “Satán”.

Recordad lo que se ha dicho estos años pasados, que el Sí podía conducir a trampas espirituales de la Ilusión Luciferina, del ego espiritual y del orgullo de querer actuar en los otros, en su espiritualidad; la espiritualidad es libre. Algunos dirían incluso, que es una estafa. Organizar las cosas, dar las leyes del alma, escribir todo lo que se ha escrito, mantiene y está destinado a mantener, el encerramiento. Durante muchos años, casi un siglo, los maestros ascendidos han preferido las influencias de la luna llena, para transmitir las energías de Saturno, abriendo el llamado el Tercer Ojo, convirtiéndolo en el sexto chakra, manteniendo la Ilusión y no permitiendo nunca la apertura del Corazón. Eso ha sido rectificado, afortunadamente.

Todo lo que no os abre el Corazón, es superfluo. El conocimiento de lo que yo vengo a deciros, es superfluo y no hace más que alejaros de la simplicidad del Corazón. Sólo la persona es complicada y cree que hay que construir historias y escenarios con maestros de alto nivel. En tanto que Arcángel, no soy ni superior ni inferior a ti; tengo el mismo corazón que el tuyo, porque somos Uno. No existe ninguna jerarquía, si no son las jerarquías estructurantes al nivel de los mundos más altos, es decir, los instaladores de los mundos de la Ley del Uno. Aparte de eso, no puede haber ningún tipo de Jerarquía que sería una violación de la libertad. Existen Cónclaves, Asambleas, que operan en la conciencia unificada como fue el caso en la Intratierra, el caso con los Ancianos o las Estrellas, pero nadie es superior o inferior a otro.

Pregunta. ¿Puede ampliar el mito de la inmortalidad en el marco de la Resurrección?

El mito de la inmortalidad está directamente vinculado al encerramiento. Debido a lo llamado en vuestro efímero: “nacimiento y muerte”, se necesita construir y preservarse a través de la descendencia, a través de la realización de una obra en este mundo: hacer niños, realizarse en la vida, realizarse en la profesión, encontrar la alegría, encontrar el bienestar Eso, en ningún caso permite encontrar la Verdad, pues no es más que un sustituto de la Verdad. El mito de la inmortalidad está ideado por el sistema de control del mental humano y por el mismo mental humano, haciéndolo vivir proyectando, bien en una reencarnación, bien en una evolución, ben en una mejora, bien en una perpetuación, pero todo eso no tiene ningún sentido para el Espíritu. Cambia de punto de vista, entonces eso te aparecerá claramente.

Evidentemente, no se trata de concebirlo, de creerlo, sino hacer la experiencia y vivirlo. Sin eso, no sirve de nada y queda en los dominios de lo especulativo, de las creencias y de las suposiciones. Ninguna creencia, ninguna suposición te conducirá a lo que eres en Eternidad. Es justamente el momento en que eso desaparezca, cuando no hay más creencias de lo que sea o de quien sea, cuando se vive el despojarse y la Resurrección; liberando y sacrificando lo que se ha denominado el “Sí”. Por el Sí, en este mundo, aunque haya sido vivido por innumerables místicos, está siempre coloreado por la cultura, por la experiencia.

Así que, si tomamos el ejemplo de un Melchizedech que se expresaba a vosotros, a los Ancianos y había vivido en India, tenía evidentemente una coloración vinculada a la cultura. Si tomamos un santo occidental, que no conoce nada de la India, viviendo la misma Liberación, la cultura va a colorear de palabras y actitudes que no tienen nada que ver con las anteriores. Hay, por tanto, diferencias -tratándose de la misma realidad- entre el llamado Sri Aurobindo y el llamado Padre Pío. El discurso, la cultura, no tiene nada que ver la una con la otra y, sin embargo, era el mismo Amor disfrazado por la cultura, por la experiencia, pero el fundamento, la base, la roca como he dicho, era siempre el Amor incondicional y el Amor de la Verdad -y sobre todo la experiencia y no la adhesión a una cultura u otra. Por otra parte, me parece que las Estrellas os han explicado su camino de viva voz, tanto las hermanas orientales, como las hermanas occidentales o las que pertenecían a los pueblos primitivos; no hay ninguna diferencia.

Pregunta. Usted ha dicho que el “Cara a Cara” o Juicio final, orientará nuestro destino. ¿Eso estará en función de nuestro posicionamiento en ese momento o de lo que se ha vivido a lo largo de nuestra vida?

Bien amado, la “Asignación Vibral” ha terminado desde hace un año. Todo lo que experimentas y vives, es exactamente lo que vas a vivir. Por supuesto, siempre os hemos dicho que, en el momento de la Llamada de María, tendréis las “últimas Gracias”; esto sigue siendo válido. Pero diría que la mayoría de las conciencias, estáis hoy frente a vuestro destino que es vuestra elección y vuestra libertad. La expresión “Juicio final”, se está empleado a propósito y haciendo referencia al Apocalipsis de San Juan, tanto en su aspecto vibral como literal. Nada más y nada menos. Hace que te juzgues a ti mismo, y no es lo mismo juzgarse desde la persona, que, desde el Amor, porque el Amor no juzga nunca; el Amor nos hace libres y no puede, en ningún caso, impedir tu libertad de elección.

Tanto en el “Juicio Final”, como en la Resurrección, en relación con la pregunta precedente, recordad que nada de lo que es perecedero en este mundo, puede convertirse en Eterno. Eso lo vivís desde hace miles de años o decenas de miles de años por muchos de vosotros. Incuso en los mundos carbonosos libres, en otra escala de tiempo, los cuerpos son perecederos porque hay fricción, hay frotamiento, hay desgaste, aunque haya libertad. Sólo el cuerpo de Êtreté es eterno, al no depender del alma sino únicamente del Espíritu o de la conciencia.

Pregunta: Nuestro cuerpo de Êtreté, ¿evoluciona?

Bien amado. La palabra evolución no es, de hecho, correcta, porque decir “evolución” es decir “progresión”. El cuerpo de Êtreté es perfección; siendo perfecto no tiene que evolucionar. Es mutable en cualquier forma posible y según la vibración de una dimensión dada. Por tanto, es mutable, siendo eterna. Lo que está lejos de ser el caso, os recuerdo, de vuestro cuerpo de carne.

Pregunta: Nuestro cuerpo de Êtreté, ¿depende de nuestra “Asignación Vibral” después de la estasis?

No estoy seguro de haber entendido. El cuerpo de Êtreté es estrictamente el mismo para toda conciencia. Él se adapta simplemente a la vibración del Espíritu en el plano dimensional explorado o experimentado. No hay ninguna diferencia entre el cuerpo de Êtreté de un Arcángel, de un Arconte o de un Maestro genetista de Sirius. Es exactamente el mismo, aunque haya especificidades en función de la dimensión. De los orígenes estelares y de los linajes estelares. Por tanto, no entiendo esta pregunta.

Pregunta: Gracias, ha respondido a mi pregunta.

Así es el Verbo.

Bien amados, ante la intensidad de mi Presencia en estas dos intervenciones, tal vez es hora de liberaros. Permitidme presentar todo mi Amor y mi radiación. Bienvenidos a la Resurrección y a la Eternidad. Adiós

***

A través de JL
Traducción equipo de traductores

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ANAËL, Arcángel de la Relación y del Amor. Mayo 2016. Parte 1. —Resurrección—
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ANAËL, Arcángel de la Relación y del Amor. Mayo 2016. Parte 2. —Resurrección—. Preguntas y Respuestas
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ANAËL, Arcángel de la Relación y del Amor. Mayo 2016. Parte 1. —Resurrección—. Con audio.





ANAËL, Arcángel de la Relación y del Amor. Mayo 2016. Parte 1.

AUDIO



(Esta canalización forma parte de un conjunto de canalizaciones que acompañaran nuestra resurrección en este mes de mayo)


Soy Anaël Arcángel, Arcángel de la Relación y del Amor. Muy amados Hijos de la ley de Uno, aquí como en cualquier parte en esta tierra, a cualquier hora y en cualquier lugar, me dirijo a vosotros como portavoz del conjunto de los Arcángeles. Recibid la bendición de mi emanación, así como acojo vuestra emanación de Amor.

…Silencio …

Por mi presencia en vosotros, revelada o revelándose, vengo a facilitar lo que debe de serlo en el encuentro, en vosotros, entre lo efímero y lo Eterno. Vengo, por el don de la Gracia, por el Espíritu del Sol y el Coro de los Ángeles, cumplir lo que debe de ser cumplido en vuestra conciencia, en vuestro alma o en vuestro Espíritu. Por el Fuego Ígneo de la Verdad, por el bautismo del Espíritu santo completo, tocando lo que sois y despertando lo que debe de serlo, vengo, por mis palabras, por mi Presencia y por mi Silencio, a resonar en vosotros el canto de la Resurrección.

Así como el Arcángel Uriel os dijo, vengo a cantar en vuestra danza interior, la de la vida libre y liberada, el canto de la Éxtasis y de la beatitud. Entonces juntos, en este tiempo como en cualquier tiempo, y en este lugar como en cualquier lugar, desvelo en vosotros el átomo original, Fuente de Fuentes, haciendo exultar la potencia del Amor infalible y eterno. Así, aquí como en cualquier parte, obro en vosotros, anunciando las Trompetas de la Resurrección y el canto de la Libertad, encendiendo la llama que nunca puede apagarse, vivificándose por sí sola en el Fuego Ígneo de vuestra divinidad.


Me dirijo personalmente a cada uno de vosotros, no a la persona que escucha pero al que entiende más allá de mis palabras, este canto de la Resurrección. Ahora que la resolución final pone fin a la mascarada del juego, despliego en vosotros la fusión de las estructuras nombradas Êtreté en el punto central de vuestro corazón, corazón del Amor, Amor en el corazón.

Entonces os digo: escuchad, entended, ved y percibid la realidad última, más allá de toda persona, de todo juego y de toda apariencia, con el fin de que cesen los simulacros del Amor, con el fin de que viva el Amor verdadero, tal un fuego saciando e inextinguible. Deposito en vuestro corazón el altar de Cristo y el altar de la Verdad. Pongo en cada uno de vosotros la alianza de los Elementos, la alianza de Fuego, la alianza del Amor, respetando vuestra libertad, respetando vuestra Presencia. Más allá de las palabras pronunciadas, más allá de toda comprensión, me dirijo a vosotros.

En este instante en que todo se ha cumplido en el Templo interior y cuando todo se desvela en el silencio de la felicidad, en vosotros, en este instante y en cada instante para la Eternidad, el canto de la Resurrección se ha despertado bajo vuestros pies como en vuestra cabeza, poniendo en alianza el cielo y la Tierra, la fusión de los Éteres.

Llevo a vuestra conciencia la verdad de vuestro ser, dejando ningún sitio para la menor duda, para la menor espera, para el menor fin. En este don de la Gracia y encomendado por la Fuente, abro las puertas de la Resurrección, preparando la vía Al que fue, que es y que será. Abro el cerrojo de vuestra forma para que ninguna atadura pueda existir en el momento de la Llamada. Así, en este día, os invito a deponer las armas de la lucha, las armas de la duda, las armas de la persona, para que Cristo pueda revestiros de vuestro vestido de Eternidad, de vuestro esplendor de Hijo Ardiente del Sol revelado en la superficie de este mundo tal una luz que brilla por sí sola en el final de este ciclo, acabando en estos días con las tribulaciones, las dudas y las andanzas de cada uno de vosotros. En vuestro corazón eterno, os remito la Gracia y la bendición eterna de la Vida y del Amor.

Entonces te digo, como se dijo hace 2 000 años: levántate y anda. Elévate, aquí y ahora, por encima de las condiciones y de los límites, dándote a descubrir, más allá de los juegos de la conciencia, la verdad de lo que tal vez buscaste o ya realizaste. Vengo a irradiar en cada corazón el don de la Gracia perpetua. El canto del cielo y de la Tierra, apareciendo en múltiples lugares de esta tierra, os avisa del tiempo de la Llamada y de vuestra respuesta, quemando así los últimos residuos opacos y oscuros ligados al encerramiento y a vuestra condición en este cuerpo de carne.

Vengo a asistiros en la Ascensión de la carne y de vuestra conciencia, donde todo es libertad de elección y de posición. Vengo a embriagarte con los perfumes de la Gracia, del Coro de los Ángeles. Por el Sol ardiente, deposito en ti la labranza de Mikaël, ya no solamente en tus cielos sino en tu corazón. Trazo así en tu corazón el camino de la Ligereza, el camino de la Verdad, trazado en tu eternidad, desde tu origen hasta lo que no tiene ningún fin y ningún origen. Percibe y vive, sin ataduras y sin arrepentimientos, sin miedos y sin temores, la majestad de la Vida.

Así compartimos, aquí y en cualquier parte, en este instante y en cada instante, el corazón Ascensional donde irás pronto, en la libertad de movimiento, de vida, de tiempo y de espacio, con la condición de estar plenamente presente, no a tu historia, sino en la roca de la certeza de lo que eres, de lo que fuiste y de lo que serás, con el fin de que percibas y vivas que no hay nada que esperar, ni que desear del efímero de este mundo, y que la única libertad proviene de tu corazón y del Amor que eres.

Elevando en ti la Cruz cardinal de los cuatro Éteres, percibe, más allá de toda imagen, de toda energía, la verdad y la belleza de toda vida. A ti, Semilla de Estrella, ya es hora de revelar la Estrella que eres, fuera de cualquier límite de forma, de cualquier juego y de cualquier historia. Invitando a instalarte en la roca del Amor inmutable, despertando en ti lo que te parece todavía estar durmiendo, te invito en el espacio donde ningún miedo puede ser supuesto ni tampoco evocado, permitiéndote bailar en el corazón de la Eternidad, en el corazón de la Vida.

En este tiempo de la Tierra se abren las puertas, no solamente las tuyas sino las presentes en la tierra, favoreciendo la acogida del cielo y del Espíritu hasta el núcleo cristalino de la Tierra, como en tu núcleo eterno, acompañando así el parto y la liberación de la Tierra. Así, tus ojos se abren, sin dejar espacio ya para la paja o la viga, dándote la visión clara de tu verdad, de la verdad de cada uno, de la verdad de la vida y del Amor en acción y en manifestación, conduciéndote ahí donde no hay ni esfuerzo ni pensamiento, ni deseo ni anhelo, donde todo está perfecto y donde todo es perfección.

Revestido de tu cuerpo de gloria, eres entonces el estandarte, ya no de la Luz sino del Amor libre y liberado de todo obstáculo, consumiendo cada atadura ligada a la naturaleza de este cuerpo y no a la naturaleza de tu historia, poniendo fin así a las últimas separaciones decididas hace mucho tiempo, y de las cuales no fuiste consultado, mostrándote así la vía del perdón que tu corazón da a cualquiera y a cualquier estructura, como a cualquier error o a cualquier alejamiento - que sea el tuyo o el de otro, importa poco porque todo es Uno. Ha llegado el momento de vivirlo, de manera lúcida y humilde.

Así, cada uno de vosotros vive hoy su reconexión a la fuente de vida en este mundo, en el núcleo cristalino de Sirius que alumbra el Templo de tu eternidad, borrando y haciendo desaparecer cualquier lógica de este mundo, reemplazándolas por la lógica del Uno y de la ley del Uno. Inundando cada rincón de este cuerpo que habitas, para que se eleve de ti el Fuego del Amor en tu Corazón Ascensional, encendiendo así de manera visible tu cuerpo Ascensional tal una lengua de fuego depositada en tu cabeza y en tu corazón, haciéndote olvidar cualquier pena, disolviéndose en el bálsamo del Amor y el bálsamo de la Verdad.

Tú, estés donde estés, acuérdate de lo que eres más allá de toda apariencia, de toda forma y de toda atadura. Así, ofreciéndote a ti mismo, a tu propia libertad, redescubres el Éter de vida, donde nada es desviado, donde nada es oculto. En el Espíritu del Sol, en el Coro de los Ángeles, canta en ti la verdad del ángel, la verdad del Silencio, conduciéndote a despojarte de todo lo que te estorba y te oscurece, volviéndote así la roca de Su Presencia y el Templo de Su Presencia, haciendo arder todo lo que puede frenar, todo lo que puede oponerse, en ti como en cada hermano, humano o no humano, como en cualquier historia. La misma libertad se ofrece así a cada uno, en el espacio donde no hay ni primero ni último, porque todo se resuelve y todo se revela.

El cielo se une a la Tierra y la Tierra se une al cielo, del mismo modo en tu tierra y en tu cielo, con la misma evidencia, en la misma sinfonía de Libertad donde cada uno aporta su nota, tan diferente y sin embargo tan idéntica, ahí donde todo es Uno. Así bendigo tu llama, esta lengua de Fuego que ha renacido por encima de tu cabeza y por encima de tu corazón.

Amado del Uno, despiértate. Sea cual sea el juego que jugaste y que juegas, ve con claridad tu átomo-germen, ve con claridad las facetas del diamante de tu corazón, y abre definitivamente la puerta de la Resurrección que está ahí. Te invito y me invito a la celebración.

Hasta percibe, cuando mis palabras desaparecen, lo inefable de tu condición que ya no depende de ninguna condición de este mundo, ni de ninguna restricción de esta dimensión donde estas presente y de pie.

Abre tus brazos para acoger Al que viene, como cada uno de tus hermanos y de tus hermanas humanos, o no humanos, en la misma llama, en el mismo perdón, en la misma verdad. Deja brillar, sobre la faz efímera de este mundo, el resplandor Del que está ahí, con el fin de que nada pueda pararte o frenarte.

…Silencio …

Todo se ha cumplido, en los cielos como en la Tierra, porque la unión se ha realizado permitiendo al corazón del Uno elevarse en cada uno de vosotros. Deposito en ti mi Presencia y mi emanación. Saludo en ti tu levantar de la tumba, saludo en ti lo que ha renacido de nuevo, saludo en ti el principio de la conciencia Una de la Fuente y de toda dimensión.

Tú, aquí como en cualquier parte, me dirijo a ti en la lengua del Verbo, la lengua de Fuego para decirte esto:

…Silencio …

Hijos del Uno, Cristo resucitado, en la humildad de esta carne perecedera y corruptible, te muestras a ti mismo en la incorruptibilidad del Espíritu, forjándote en el Amor indestructible e incondicionado. En el Verbo de la Verdad, fuera de cualquier discusión y duda, deja tu corazón abierto en este espacio donde ningún pasado de este mundo puede alcanzarte, y donde ninguna carne corruptible puede disminuirte. Así es la promesa del cielo donde ningún infierno y ningún paraíso están presentes, porque sólo la belleza vive en toda dimensión, en toda forma eterna como en ausencia de forma. Trazo en ti los surcos de la Eternidad.

…Silencio …

Así el Verbo se hizo carne y tu carne se hace Verbo, transmutándose en el Éter de plenitud del cuerpo de Êtreté y del mismo modo en tu átomo-germen.

Así, aquí como en cualquier parte, dependiendo de ningún tiempo, la Resurrección se revela, percibida por ti y vista por ti para que ninguno pueda ignorar La que viene a hablaros en vuestra intimidad, llamándoos a la felicidad de los tres días y de las tres noches para que nunca más haya noches ni alternancia.

En el Éter lleno y entero de los cielos unificados, te doy mucho más que mi Paz. Percibe, acoge y di Sí.

…Silencio …

En este instante donde las mismísimas palabras sostenidas por el Verbo no tienen ya sentido, reemplazadas por el Único en toda dirección, en cada parcela de la Tierra como en toda dirección y cada parcela de tu carne, preparando tus células y tu conciencia a La que es Reina de los Cielos y de la Tierra.

…Silencio …

Así se consume lo perecedero en esta alquimia última y primordial de tu Resurrección. El tiempo de las tribulaciones, de los errores y de las andanzas, que sea en ti o en la sociedad de este mundo, no tienen razón de ser, consumidas por la mismísima llama de Amor que se eleva de la Tierra y desciende del cielo hacia tu corazón.

…Silencio …

Y en el ritmo de nuestro silencio, esto crece sin límite y sin fin. El mismísimo aliento de tu respiración se hace Verbo de Amor. Percíbelo.

…Silencio …

Aquí, ahora mismo, en cualquier parte y en cualquier momento, sea cual sea el tiempo cumplido, poniendo fin al mismísimo tiempo.

Así, la voces de los Arcángeles te hablan de una sola voz, de un mismo Fuego, de un mismo Verbo, de un mismo Amor.

…Silencio…

Asiéntate así en el Amor. Deja el Verbo de la Resurrección cantar en ti el canto de la liberación. En tu corazón palpitando, vibrando y calentando, la Alegría sin razón es tu única verdad y tu magnificencia. Por el Verbo de Cristo y en presencia de tu Verbo, comulgando contigo mismo y con cada uno, con la misma elegancia y la misma precisión, recojámonos, aquí y en cualquier parte, en esta oración silenciosa del corazón que se reencuentra, y que no pide nada más que de estar ahí, a pesar de las apariencias, a pesar de los sufrimientos, amplificando la Alegría sin comparación alguna con las alegrías efímeras de tu vida o tus vidas en este mundo.

Percibe y vive.

…Silencio …

Mi mismísimo Verbo, que no es otro que tu Verbo, como el de María, de Cristo y de Mikaël, como de cualquier voz elevándose en la infinidad de los Mundos Libres. Somos Uno, somos el Amor, somos la Paz, somos lo que bendice y lo que es bendecido.

…Silencio …

Ábrete. Ha llegado el momento de florecer y de entregar los olores de la rosa eterna en cada mirada, en cada paso, en cada sufrimiento, aplicando así el bálsamo sutil del canto de la Vida y de la verdad del Amor. Tu Verbo y mi Verbo son los mismos, en cualquier acento y en cualquier idioma, que sea la lengua de los ángeles o la lengua de los hombres, como la lengua de la Fuente, está la misma sinfonía y la misma armonía.

Escucha, oye, ve, percibe y vive la consagración del Amor. Porque ahí no puede existir ni vacilación ni tergiversación, ahí donde sólo está la Evidencia y la Ligereza. Escucha el Fuego devorador de tu corazón, el Fuego del Amor.

Permíteme bendecirte, como bendices a cada uno y a cada vida sin distinción, de la misma manera y en la misma Evidencia. Percibe la nueva vida, la verdadera Vida donde nada te ata, donde nada te limita. Así sopla el Espíritu, así es el Verbo.

En este espacio donde cualquier palabra desaparece, dejando sólo la Evidencia del Juramento y de la Promesa, escucha mi Silencio, escucha tu Verbo. Son la sinfonía del Amor.

Tú, aquí y desde cualquier parte, el bautismo del Espíritu está en el umbral de tu corazón. Estate presente a ti mismo, estate presente a cada uno. Consolídate en la fe del Amor y en la Verdad del Amor.

…Silencio …

En este Fuego de Alegría, consume lo que no pertenece a la Verdad y a la belleza.


…Silencio …

Soy Anaël Arcángel, Arcángel del Amor y de la Relación, y te dejo a solas en el espacio donde nunca estas solo, porque todo está ahí. Bendigo tu Presencia, tú que renace de nuevo.

Te doy la Paz de Cristo y acojo a cada uno de vosotros en su Morada de Eternidad.

Te bendigo y te saludo, en el Amor y en la Verdad.

…Silencio …

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A través de Jl
Traducción equipo de traductores

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