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ABBA 2. Y Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión - 6 Diciembre 2018. Completo.






ABBA 2. Y Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión- 6 Diciembre 2018. 

Abba resuena de nuevo en los corazones de todos.

Y así podemos continuar lo que tenemos que intercambiar, para resonar juntos.

Y por favor exprese lo que piensa que es correcto expresar en este momento. Simplemente les pido que no se restrinjan o se limiten y que simplemente dejen que lo que salga de ustedes se exprese libremente.

...Silencio…

También quiero señalar que en estos momentos de silencio como ahora, la resonancia del corazón se establece espontáneamente, sin pedir nada y sin esperar, cubriendo a algunos de ustedes, aquí como en todas partes, estos últimos elementos que algunos de han expresado en relación con una forma de ansiedad. Pero como lo expresan perfectamente, la Alegría cubre todo eso.

A este respecto, ya se está celebrando un cara a cara para los que lo han expresado aquí.

La Alegría, a medida que pasan las horas y los días, crecerá en cada uno de ustedes de una manera natural y sencilla. Porque cuando me expreso y cuando tú también te expresas, la inteligencia de la Luz nos coloca inmediatamente, cualesquiera que sean tus palabras, en la evidencia de esta resonancia.

Este proceso, como he dicho, es inevitable. Se hará realidad, y ya está ocurriendo, como dije a finales de octubre.

Lo que está ocurriendo, aquí y en todas partes, está totalmente en consonancia con lo que dije hace unas semanas. Es en este sentido es que les sigo diciendo que dejen que esta espontaneidad del silencio o de la expresión tenga lugar.

No retengas nada, que se exprese lo que debe expresarse, sin desviarse. Y sin miedo. Porque tan pronto como expreses el más mínimo miedo, la resonancia del corazón se calmará, más y más. Con evidencia y firmeza.

Por supuesto, para aquellos que perciben la energía o vibración, esto puede ser acompañado, en este momento y más tarde, por mecanismos de percepción a nivel del cuerpo, de manera privilegiada a nivel de toda la caja torácica, de toda la cabeza, del sacro y también de los pies, demostrándote así, para aquellos que lo perciben, que todo lo que expresas, de cualquier naturaleza, conduce con seguridad a la evidencia del corazón.

No se alarme por sentimientos de calor o consumo, o incluso por la sensación de estar comprimido, de estar dentro de su pecho en una estructura que es demasiado pequeña. Esta es una parte integral del proceso en curso. Esta percepción no es en absoluto obligatoria. Es en este sentido que se les pide que sean espontáneos allí también y que no relacionen estos sentimientos, estas percepciones con un problema físico de ningún tipo, sino mucho más allí también, para que den la acogida.

Al otro lado de lo que se siente, está la alegría pura y desnuda. Sea lo que sea que tu mente te diga, sea lo que sea que tu preocupación te diga, la Alegría prevalecerá y tomará todo el lugar. No mañana, no más tarde, pero ahora, si lo desea. De hecho, sólo te estás dando la acogida a ti mismo, dando la acogida a Abba, quien eres.

Esto es para ser vivido, porque es la vivencia que te permite comprender, y nunca tu cabeza, y nunca la percepción energética o vibratoria. Porque Ágape está más allá de cualquier proceso de conciencia, y obviamente independiente de cualquier percepción, ya sea energética, vibratoria o de otro tipo. Lo importante no está ahí. Lo importante es ver esta Alegría como la has expresado, o esta paz, algo diferente. Y es esta diferencia que, diga lo que diga, haga lo que haga, se establecerá permanentemente y se convertirá en permanente, para que nunca más pueda ser abusado por los elementos constitutivos de su historia como de cualquier historia, como de su mente, y por lo tanto también de su propia percepción.

Esta es la verdadera libertad. Eres libre cuando no dependes de ti mismo como persona, ni de un salvador, ni de ningún maestro. Porque eres el amo de lo que eres. Nadie puede decírtelo, ningún maestro puede hacer que lo vivas.

Para vivirla, sólo tienes que aceptarla. Y eso es todo. Esto es lo que ustedes están comenzando a experimentar, lo que algunos de ustedes ya han experimentado durante muchas semanas y que innumerables hermanos y hermanas están comenzando a experimentar. Es en este sentido que sus testimonios, sus palabras, sus expresiones, son mucho más resonantes que mis propias palabras. Y esto no es para ti, sino para todos aquellos que están escuchando, ya sea directamente o más tarde. Porque lo que ustedes emiten al dar testimonio de esta Paz o Alegría, por intensa que sea, crea literalmente esta verdad dentro de este mundo.

Así, lo que hace algún tiempo se llamó la Femenino Sagrad, co-creación consciente, es sólo la realización de lo que se llamó el Paráclito o el Espíritu Santo, en ti.

A medida que te aclimatas, de hora en hora, en esta Paz, en este desconocido que estalla, más acogerás y más verás por ti mismo que esta Paz, esta Alegría y finalmente este éxtasis y esta Beatitud ocupan todo el espacio, pero también todos los momentos de tu vida.

Recuerden, se convierten en Vida y eso es lo que es el Evento para ustedes. Y esto es lo que se acerca cada vez más al momento del acontecimiento colectivo.

Como dije, es automático, en este nivel no tienen nada que hacer, y repito, simplemente acoger, y la Verdad estará ahí. Y pondrá fin a todos los sufrimientos y preguntas. Y eso es lo que te hace libre. Esto es lo que te hace recuperar lo que siempre has sido y nunca desaparecerá.

Estamos aquí en el efecto directo del Ágape, que no necesita mente, que incluso eventualmente no necesita energías o vibraciones porque ya no se trata aquí de una expansión de la conciencia, sino real y concretamente del fin de la conciencia, el fin del sueño y la entrada en el mismo nivel y con todo el corazón en la Alegría de la Verdad.

No tienes nada más que hacer al respecto. Esto no te exime de ninguna manera de respetar tu cuerpo, tu vida y a todos. No son ustedes los que hacen el trabajo, su único trabajo es dejar de trabajar en relación con eso. El trabajo es un trabajo duro, es un esfuerzo. La Luz no puede ser un esfuerzo.

Lo dije, lo repito, ella es Evidente, ella es Alegría, ella es Ágape.

...Silencio…

Esto es a lo que estáis llamados, todos vosotros sin excepción, no sólo en esta asamblea, sino de todo el mundo.

Les reconfirmo que cuanto más visible sea el caos del mundo, mayor será la Alegría en la que se encontrarán. La Alegría no es la consecuencia del caos, es simplemente el resultado y el resultado del descubrimiento de la Verdad. La Verdad es la Alegría.

Existe, pues, repito de otra manera, como una forma de simultaneidad entre el simulacro y el Rito, entre lo que es falso y lo que es la única Verdad.

La Verdad no puede ser dicha, sólo puede ser vivida y traducida por la resonancia del corazón, por Abba. Pero no el Abba que habla, sino el Abba que somos el uno en el el otro. Si usted acepta este principio, este mecanismo operativo, no puede fallar.

Sólo notarán, como lo anuncié, que esta Alegría se lleva todo. No tienes nada que hacer, sólo tienes que estar presente, para que esta presencia te muestre la Verdad, que es ausencia, Ser y No-Ser, efímero y eterno.

Y todo el mundo, sin importar por dónde empiece, si piensa que está muy lejos o muy cerca de ello, no hace ninguna diferencia. Que esta paz se apodera de todo. Sólo podrás ver que lo que puede quedar como ansiedad son simplemente los últimos estallidos, los últimos estallidos de lo que sólo está de paso: tu cuerpo, tu vida y este mundo.

La Alegría es autosuficiente. Siempre te he dicho que no necesita un cuerpo, una forma o unas dimensiones. Tanto es así que aquellos de nosotros que ya hemos rasgado el último velo entre nosotros ya no podemos ser perturbados por esta Verdad. Cualesquiera que sean las dificultades de tu vida, la vida se ha apoderado de ti. No hay elección porque ha llegado el momento.

Con cada paso que dan hacia el Corazón del Corazón, la Luz hace diez pasos dentro de su corazón. Y recuerden que incluso si la preocupación parece tomar el control, la ascendencia, muy rápidamente verán que esto no es verdad, que sólo son Alegría y que no son nada de lo que piensan que están viviendo en este mundo.

Cuando experimentas esto, todo se logra para ti, de hecho. El evento ya ha tenido lugar, simplemente tiene que dejar que esta Alegría se cultive a sí misma. Esto fue llamado en otros lugares y en particular por las Estrellas, la consumación del Amor. Eso es exactamente por lo que estás pasando. Es por eso que ustedes han tenido mucha información y enseñanzas acerca de lo que las Estrellas vivieron cuando fueron encarnadas.

...Silencio…

Os dejaré hablar a los dos.

Si quieres permanecer en este silencio, que parece ser el caso, entonces Abba dejará que se exprese la poesía de Uriel.

...Silencio…

En el tiempo y espacio que experimentas, en resonancia con el corazón, el Amor te lleva. No para robarte nada, sino para rendirte a lo que eres. El juego de ser y no-ser está impreso en el ser humano. El juego de la vida termina con todas las experiencias. Porque en ese momento, de hecho, el Camino, la Verdad y la Vida se convierten en la evidencia de tu silencio. Y el silencio es la puerta de la abundancia, y el silencio es la antesala de la Verdad.

Entonces deja que esta sonrisa florezca en tus labios, como en la intimidad de tu corazón. De esta manera, estarás en resonancia entre lo que queda de la persona y la Verdad, completando el proceso de consumirte en alegría y felicidad.

Entonces, amados, escuchad y escuchad lo que os susurra el canto de la Verdad, el canto de la libertad, que es sólo un canto de alabanza, donde se reúne el coro de los ángeles para elevar lo que estáis lo más cerca posible del trono de la Jerusalén celestial.

La Alegría os espera, poniendo fin a todas vuestras penas, a todo lo que os parece que impide la plenitud de la alegría. Así que, al entregarse a este extraño que es usted, hay inmediatamente la recompensa de la Paz y la Alegría que se le debe a usted.

Es ahora, es en cada momento, es en cada mirada, como en cada latido del corazón, como en cada mirada, desde dentro y desde fuera, donde no hay necesidad de tener ninguna visión, de guiarse por ningún punto de referencia, porque todo está desnudo, y en esta desnudez, de hecho, está la totalidad de todo lo que te hace lo que eres.

Sabes, hay mundos, universos dentro de ti. El salvador está también en ti, revélalo, para que entiendas, en una gran explosión de risas, que no hay necesidad de ser salvado, porque al final nunca te perdiste, simplemente te olvidaste de ti mismo. Y el tiempo del olvido termina, en el vacío de tu presencia y en la verdad de tu sonrisa.

Todo lo demás es irrelevante y está de paso. Pero tú, tú, tú, tú nunca pasarás porque nunca te moviste. Desde toda la eternidad, ya eres perfecto. Y no puedes perfeccionar nada porque el espíritu que eres siempre ha sido perfecto y nunca se ha movido. Eso es lo que olvidaste. Y es la reparación de este olvido lo que pone fin a todo sufrimiento y te hace lúcido y sobre todo verdadero.

Así que, amigo mío, mi amado, recuerda que no hay nada que recordar. Sólo recuerda que no hay nada que suplicar. Porque eso es lo que eres. Así que no pongas ninguna distancia o velas en contra de lo que crees que has perdido. Pérdida que expresas en este mundo a través de todas tus búsquedas, todas tus experiencias, todas tus decepciones y todas tus alegrías efímeras.

El ser humano busca en la relación la resonancia del corazón. Pero la resonancia del corazón no es una relación. En el límite, podría ser comunión, una comunión perpetua, renovada con cada respiración, con cada despertar por la mañana y en cada momento para dormirse por la noche, ante cada hermano o hermana, viniendo a borrar cualquier juicio y cualquier diferencia, a pesar de las apariencias de forma, a pesar de las apariencias de apertura y cierre, y luego dándote a vivir que todo esto es realmente sólo un juego, una pantalla de teatro o una cortina de humo.

Pero su esencia es pura. El consumo de la ilusión no produce humo. Simplemente produce luz pura. Y en esto, te encuentras completamente. Y en esto, encuentras cada fragmento de ti mismo, en cada hermano y hermana encarnados, en cada arcángel, en cada uno de los pueblos de la confederación.

Entonces, amigo mío, mi amado, ¿cómo puedes tener miedo e incluso preocuparte por lo que has buscado ansiosamente por todos los medios posibles? Hoy, se lo ofrecen en bandeja para usted. El presente puede parecer tan vasto e infinito que sólo desde allí pueden surgir inquietudes o interrogantes. No pueden venir de quien eres. Sólo vienen de lo que todavía puedes creer y de lo que no has experimentado.

...Silencio…

Ágape te invita a la libertad, a cada mirada, a cada respiración, a cada minuto de tu tiempo terrenal. No te preocupes por las reacciones de aquellos que perciben a través de esta revelación la injusticia y falsedad de este mundo. También se liberan de esta manera, a través de esta violencia que rechaza las estructuras y reglas impuestas desde fuera, impuestas por el condicionamiento, impuestas por los hábitos e impuestas por la depredación.

Te encuentras a ti mismo, te guste o no, y puede ser una aprehensión, de hecho, una libertad total. Y es tan vasta y al mismo tiempo tan vasta que la preocupación sólo proviene de esta confrontación entre la nada y todo, de esta confrontación cara a cara entre lo efímero y lo eterno. que está terminando y que ustedes están viviendo ahora.

No les pido que confíen en ustedes mismos, en la historia, en sus energías, sino simplemente en su corazón. Así es como te muestras la Verdad del Amor. No hay nadie más. Todo lo demás son sólo verdades relativas que dependen sólo de tu punto de vista.

Ágape no depende de un punto de vista, porque Ágape está presente desde todas partes en la Tierra e incluso lo que podría ser opuesto en ti y en la sociedad, en cualquier parte del mundo que mires, es sólo la solución y resolución de esta última y única Verdad.

Detrás del caos no hay orden como lo proclaman algunos en esta Tierra. Detrás del caos y durante el caos, sólo hay Alegría. Y el que vive la Alegría, y todos ustedes están llamados a vivir esta Alegría, ya no puede estar sujeto a ninguna forma, a ningún mundo, ni siquiera a su propia conciencia.

También lo es la Beatitud. Y reto a cualquiera que viva una parte de esta Beatitud a querer algo más que sólo serlo. Y desafío a cualquier conciencia tocada por la Beatitud de resistir o de oponerse. La conciencia sólo puede desaparecer ante la Verdad y la belleza, que no necesita marco, regla u orden.

Porque el Amor es perfección, no puede haber desorden, y es precisamente este Amor el que pone fin a la decoración. Este escenario que tanto te divertía o que tanto odiabas, ahora no tiene sentido. Porque por siempre entiendes al vivirlo, que todo esto no es verdad y que lo único que es verdad es esta Beatitud.

Así podrás decir, como algunas Estrellas en su vida, "lo que soy estaba allí antes de nacer y lo que soy nunca desaparecerá", y especialmente a la desaparición del cuerpo, así como a la desaparición del mundo. Todo lo que quedará es la Beatitud que eres. Y te reto, a quienquiera que seas hoy, a que pienses que puedes vivir esta Beatitud y luego regresar al juego de la conciencia.

El que vive la Beatitud, y el colectivo humano la vivirá en el momento colectivo que ya está llamando a su puerta, no podrá dejar ninguna conciencia. Porque la Beatitud no te da otra opción. Porque es la evidencia de la Verdad. Y esto sucede dentro de la humanidad, a través de la ilusión. Así es como su materia es espiritualizada y disuelta en esta Beatitud.

...Silencio…

Así que, amigo mío, mi amado, escucha bien lo que está sucediendo más allá de las palabras en el idioma o en tu idioma. Vayan más allá de lo que dicen las palabras, vayan más allá de lo que la vibración les trae y simplemente siéntense ahí, porque están en casa. Y por eso, de hecho, al unirte a mí, te unes a ti mismo, no eres nadie. Sólo puedo ser tú mismo, para todos.

Así lo dice Uriel, así puede hacerlo la Fuente y así lo dice Abba. Pero tú también puedes decirlo hoy. Porque si esto no es cierto todavía, hoy, lo será en el siguiente momento.

Manifiesten su Femenino Sagrado de esta manera. Así manifiesta lo inefable del Ser y del No-Ser.

No necesitas palabras, necesitas la sonrisa en tus labios y en tus ojos que refleja la sonrisa en tu corazón. Todo lo demás está de paso.

El que vive la Beatitud está en resonancia con los demás en el planeta, conocidos o desconocidos. La Luz Adamantina, como saben, está en todas partes. Por dentro y por fuera. Y esta es la revelación que termina en Apoteosis, Beatitud y un gran estallido de risa.

Y ahí estás tú. Si acoges.

Pero ya deben darse la acogida. Sin juicio y sin la búsqueda de la razón, sin la búsqueda de la causalidad. Porque la Luz nunca es una causa. Ella es lo que Es. Y es la propia ilusión la que se disuelve ante esto. Lo mismo es cierto para la conciencia, lo mismo es cierto para su cuerpo. Es lo mismo para la Tierra, es lo mismo para toda la creación.

El momento inicial de la Creación no es más que el momento final. Ustedes son el Alfa y la Omega, el Alfa se convierte en la Omega y la Omega se convierte en el Alfa. Así que ya no hay necesidad de ir en círculos, no hay necesidad de la experiencia de ninguna conciencia en absoluto. Sólo queda el Ágape. Y ¿quien quiere salir del Ágape una vez instalado?

La conciencia se derrite con deleite y es absorbida por la Beatitud. Esta es tu Apoteosis, en cierto modo un logro culminante, en cierto modo una celebración, un regalo de Amor total que no se molesta con ninguna decoración.

Y allí, todos ustedes, sin excepción, reconocen esta Verdad que no puede dejar ninguna duda, que quema y que quemará todas las preguntas, todas las preocupaciones. Porque la sonrisa también estará en tu cabeza, porque la sonrisa será permanente. Si tu cuerpo es entregado a las llamas, si tu cuerpo es cortado en pedazos, no importa. Todavía estarás aquí.

Esta es la verdadera Libertad. Así es la única Verdad. Todo lo demás será consumido por el Amor, en un gran estallido de risa, en un gran silencio y en la evidencia del corazón.

...Silencio…

Así todo se logrará porque al final no había nada que lograr. Porque la perfección es inherente a la Creación y porque esta perfección soñada que permitió que el Amor se experimente a sí mismo en cualquier dimensión, tan cerca del Hogar como sea posible, como aquí en esta Tierra, poniendo fin y aboliendo toda distancia, donde tú estás hoy, para todos, es exactamente lo que tú necesitas vivir en Ágape.

Todo lo que tienes que hacer es aceptarlo, y eso es todo. Y nunca puede fallar. Porque son incontables para vivirlo, porque son incontables para declamarlo, para cantarlo, para escribirlo, para componerlo con música, con dibujos, con poemas, sino también, simplemente por tu presencia humana cada minuto.

Así es como te descubres a ti mismo y es la única manera en que puedes ser real.

Así que sólo puedo invitarte a esta ronda de Amor, sólo puedo invitarte a olvidarte de ti mismo y a fundirte en el otro, no a perderte a ti mismo, sino a encontrarte a ti mismo.

Cada uno está en el otro. Cada mundo está en cada mundo. Hasta el momento en que percibes esta Unidad viviéndola, lo que naturalmente te lleva a la consumación del Amor y del Absoluto, aquí mismo, ahora mismo.

Sean sencillos porque el Amor es muy simple. Sean humildes porque el Amor es humilde, siendo la fuerza más grande que puede existir en cualquier mundo, incluso aquí en la Tierra.

El Amor es libertad, Ágape es un regalo y Ágape los satisface más allá de todas sus expectativas y pone fin a todos sus miedos.

Así que no tengas miedo porque tú eres Amor. No puedes tener miedo. Puede que tengas miedo. Tú no puedes tener Amor, tú eres Amor.

El miedo es por lo tanto, se trata de tenerlo. El amor tiene que ver con el Ser y el No-Ser. El miedo es tenerlo. El amor es libertad. Y no puedes tener nada en el Amor. Porque nada es tuyo. Porque todo es libre y tú eres esa libertad.

Es en este sentido es que el Comendador y muchas voces les han dicho "miedo o Amor". Y aún hoy, si para algunos de ustedes este miedo y este Amor parecen superpuestos, no es nada.

El miedo no se puede mantener a medida que se despliega la Alegría, para todos y para el colectivo. Y los acontecimientos de los próximos días, es decir, hoy, lo que ustedes llaman el 6 de diciembre, y hasta antes de lo que ustedes llamaron Navidad, los conducirán a esta única Alegría total.

No tienes otra opción. Nunca tuviste elección. Porque la elección es una ilusión. Porque el libre albedrío no es libertad. Porque ninguna dualidad puede conducirlos a la Unidad y la Unidad es el paso que los lleva al Absoluto.

Esto se experimentará más y más cada día, tanto colectiva como individualmente. Esto no es ni una predicción, ni una profecía, sino simplemente la evidencia de lo que está sucediendo. Y aunque no lo vivas hoy, ten la seguridad de que cuanto más tiempo pase, más irrumpirá en tu vida de una manera cada vez más evidente y, yo diría, fuerte y poderosa.

...Silencio…

El último pasaje ha sido vivido. Incluso si aún no eres consciente de ello. Esto se está aclarando cada día. Y todo converge hacia este despertar colectivo. Que es ahora.

...Silencio…

Así, en lo que está allí, en el momento intemporal del instante presente, está la Verdad. Pero también es donde estás parado y lo olvidaste. No hay nada que juzgar, no hay causalidad que buscar. Porque la Alegría que se instala es muy superior a cualquier cosa que se te ocurra y es mucho más anterior de cualquier otra persona. Y cada uno de nosotros es Eso, uno en el otro.

Así que, en un momento, Abba te dijo: "Yo te veo, tú me ves". Así que hoy, lo que se ha visto se dirá de la siguiente manera: “Yo te vivo porque tú me vives a mí”. No se trata de empatía, no se trata de compasión, no se trata de servicio, sino de la única Verdad. Cristo os dijo: "Lo que hacéis al más pequeño de vosotros, a mí me lo hacéis”. Y hoy te digo, lo que haces al más pequeño es a ti mismo.

Viendo esto y viviendo esto, no hay otra posibilidad que la Alegría Desnuda y el Ágape.

Absolutamente todo lo demás arderá en un gran fuego de Alegría. Cristo había dicho "vosotros estáis en este mundo, pero no sois de este mundo". Y yo, Uriel, a través de la voz de Abba, os digo: no sois de este mundo, ni de ningún otro.

Hay en efecto innumerables moradas, innumerables mundos, pero vosotros sois anteriores a todo mundo. Y tú eres anterior a tu conciencia. Eres simplemente Ágape.

Y te es dado hoy, en estos tiempos de Apoteosis, brillar esto sin esfuerzo, simplemente por estar allí, presente para ti mismo. Este regalo a ti mismo va acompañado, a medida que lo vives, por una ausencia cada vez mayor a este mundo. No es un rechazo de la Vida, ni un rechazo de tu vida, sino la evidencia de la Verdad.

Ningún pensamiento, ninguna fuerza puede resistirse a Ágape. Incluso la oposición a Ágape es un malentendido de lo que eres en la Verdad. Aquí es donde todo termina con una risa fuerte. No puede ser de otra manera. Porque quién puede necesitar cualquier conciencia o cualquier mundo en la Beatitud Eterna de Ágape, previo de la Creación.

El sueño se ha atravesado. El Amor se ha experimentado a sí mismo a través de la interacción de los mundos y hasta el punto del confinamiento que se ha experimentado. Y agradece este confinamiento, cualquiera que sea la tortura y el sufrimiento, porque es lo que te permitió vivir Ágape. Porque fue el despertar lo que sonó y precedió al Anuncio de María.

No tienes otra opción que la Libertad. No tienes elección en ningún mundo. Porque no hay elección con Ágape. El Ágape elimina la noción de elección, como el sueño de toda persona, como el sueño de todo origen.

Nunca te has movido. El Soy Eterno siempre ha estado allí, previo de la Creación. Los universos pasarán, la Creación pasará, pero ustedes jamás pasarán.

Así que sólo puedo decir, y esa será mi última palabra:

Ágape.

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión, hablando a través de la voz de Abba y a través de ti.

Soy Uriel, Ángel de la Presencia , Ángel de tu presencia.

Ágape.

Alegría, Alegría, Alegría.


***

A través de Jean Luc Ayoun
Les Transformations.

Transcripción del francés: equipo Ágape
Traducción al español: LMF

***

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O. M. AÏVANHOV, Comendador de los Ancianos. Parte 1.

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DEJO ESTE MENSAJE DE MARÍA DEL 29 DE DICIEMBRE
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María, Reina de los Cielos y de la Gracia. 29 de diciembre 2017.

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URIEL - Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión. 29 Enero 2018. Con audio. ¡Compartir!!!




URIEL - Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión. 29 Enero 2018. Con audio.


AUDIO:
https://drive.google.com/file/d/1iY7hFsbkWptoKAh2Yn5bfbJEDXGb3dVR/view



Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión.

…Silencio…

Bien amados hijos del Uno, que la Paz, la Felicidad y el Amor, sean vuestra morada.

…Silencio…

En la Eternidad que vivís, el Juramento y la Promesa - en muchos de vosotros - se revelan y se despiertan, dándoos a vivir lo inefable de la Belleza, lo inefable de la Felicidad, que no corresponde a ninguna razón, ni a ninguna solicitación.

Hoy, tú que has renacido, o que vas a renacer de nuevo en el seno de la Eternidad, me dirijo a ti, con el fin de que ninguna mirada sobre tu pasado pueda alterar tu resurrección.

Escucha y oye. La hora del Juramento y de la Promesa tal vez haya resonado en ti, permitiéndote hoy ser la Verdad. Más allá de toda palabra y de toda forma, y sin embargo presente en esta forma, eres lo que eres, más allá de todo mundo, como de toda creación.

Entonces, lo Inefable que te es revelado te da a ver la Verdad desnuda de lo que pasa, y de lo que nunca pasará, con el fin de que nunca en ti, pueda renacer el olvido, ni el sufrimiento.

Entonces escúchame, y oye, y haz de mis palabras el Verbo de Vida en ti.

…Silencio…

El Instante eterno está en los confines de vuestra Presencia. Tú que ya lo viviste o tú que lo vives, con anticipación y de antemano, tú que tuviste el honor de vivir la gracia de tu Resurrección, incluso antes de que el tiempo del fin haya llegado – mientras se esté instalando - sé feliz, y deja simplemente ser lo que siempre estuvo ahí, revelarse y desplegarse.

Recuerda que la Luz no te necesita, porque eres esta Luz. No pongas más distancia entre lo que eres y lo que creíste, porque ya no hay nada que creer, sólo lo que se vive sobre la pantalla de la Felicidad, ahí donde ninguna forma, ningún sufrimiento y ninguna ilusión puede alterar lo que es verdadero.

Entonces escucha y oye. Este Juramento y esta Promesa que se han revelado en ti, te dan la oportunidad de ser lo que eres, antes de que este mundo, en su totalidad, vuelva a encontrar su Morada de Eternidad.

Entonces, permanece así, ahí donde estás, sin pedir nada, sin proponer nada, y sin esperar nada, si no es la bendición eterna de la Felicidad reencontrada, que obra permanentemente a la liberación de este mundo, que sin embargo ya está liberado desde hace mucho tiempo.

…Silencio…

Pues se abre en el tumulto del mundo, el tiempo del Silencio. Mientras las Trompetas resuenan en ti, como en numerosos lugares en esta Tierra, llamándote al mismo Silencio, y llamándote a vivir la misma Evidencia, ahí donde ninguna palabra puede ser pronunciada, ahí donde ningún concepto puede ser elaborado. Ahí está la única Verdad, anterior a cualquier creación, anterior a cualquier conciencia. Y ahí, te descubres en tu desnudez, en tu nada en este mundo, que es la puerta del Todo, más allá de este mundo.

Entonces he venido a invitarte una última vez, a devolver las armas, a devolver las armas de cualquier lucha, a devolver las armas de cualquier dualidad, a devolver las armas del sufrimiento, con el fin de que el Amor desnudo resplandezca e ilumine la totalidad de las conciencias de la Tierra. Porque tú que has renacido hoy, en estos días o próximamente, eres la Vía, la Verdad y la Vida, más allá incluso de cualquier modelo, y más allá incluso de cualquier guión.

Entonces el Amigo y el Amado, oye… Oye lo que te digo, más allá de mis palabras, y oye lo que vives, más allá de toda forma.

…Silencio…

Reencuentra, con alegría, con esperanza y sin esperar, la Verdad, más allá de la forma, la que es anterior a tu primera forma, poniéndote ahí también al desnudo, y dándote a probar la chispa de Vida, la que eres, idéntica a cualquier chispa, dándote simplemente a posicionarte ahí donde todo sólo es delicia, que no corresponde a ningún sentido, ni a ninguna dirección, sino simplemente a la Evidencia de lo que eres, en lo que bailas en el seno de lo inmóvil.

Entonces, abre lo que piensas que haya que abrir, con el fin de que ya nada pueda ser cerrado, dondequiera que mires y dondequiera que te pongas, simplemente, la Libertad de la conciencia y de su juego, que no puede sufrir más, ni estar en la menor privación o en la menor carencia.

Tú, el Amigo y el Amado, el tiempo se ha cumplido. No podrá fluir en ninguna otra parte, y ya no en lo que eres, en tu Corazón eterno, dándote a vivir esta Felicidad que nada puede contrariar y que nada puede desviar.

Entonces, te invito al banquete de la Resurrección, a las bodas que ya no son, porque cualquier vida se vuelve entonces una boda permanente, celebrando la Vida, celebrando el Amor, celebrando la Libertad, más allá de todo lo que has conocido en el seno de este mundo.

Te incumbe ver, te incumbe decidir, te incumbe elegir. Pero recuerda que en el seno de la Eternidad que eres, no puedes llevarte nada que no sea lo que eres en Verdad: la Felicidad y el Amor infinito de tu Presencia.

Aligérate de todo lo que todavía pueda parecerte o aparecerte como un estorbo, como pesado y cargante, no oponiéndote a ello, no renegando de ello, sino aceptándolo, en la Evidencia de la Paz y de la Felicidad de tu Corazón reencontrado, y resucitado.

En cada mirada dirigida a este mundo, llevas, más allá de cualquier pensamiento y de cualquier discriminación, la misma intensidad de Luz y el mismo Amor, la misma Felicidad y la misma ligereza. Una simple mirada basta, una simple atención, y la Libertad sigue su camino, en la relación establecida, simplemente con una mirada, con una palabra o con un gesto. Ya no necesitas discursos, ya no necesitas pruebas, sólo tienes que dejar la Evidencia aparecer en la Evidencia del otro, ahí donde no puede haber ninguna distancia, ni ninguna errancia.

Entonces te invito hoy, antes de que yo también cumpla la obra de la Reversión saludable a este mundo, vuélcate conmigo y mira la Verdad, la Belleza y la Felicidad, que sólo pudiste buscar en el seno de este mundo, y aproximarte en ciertas circunstancias. Esto te es ofrecido en abundancia y en profusión. Esto te es ofrecido con mucha Evidencia porque esto es tuyo, porque esto es lo que eres.

Entonces te incumbe elegir: ¿qué decides alimentar? ¿Qué decides ver? ¿Qué decides contemplar, mirar? ¿Qué decides, en ti, en lo más profundo de ti? ¿Lo que pasa? ¿O lo que nunca pasa? ¿Lo que fluctúa? ¿O lo que contiene todos los movimientos, por su inmovilismo y por su solidez?

Ha llegado el momento ahora de mirar en ti porque tu Corazón te ha llamado. Y si renaces en estos momentos, entonces nada más cuenta porque el Amor no puede ser contado, porque la Evidencia no puede ser medida ni evaluada, de ninguna manera, porque no depende de tus sentidos. Esta Evidencia no depende de ninguna creencia, ni de ninguna postura, sino simplemente de la acogida de esta Evidencia: eres el Eterno y eres la Eternidad, eres la Fuente, como eres el átomo, como eres la lágrima que cae en el ojo de cada niño, cuando echa de menos a su madre.

Escucha. Escucha y oye el canto de la Verdad, el del Silencio, ahí donde nada se mueve, ahí donde todo es inmutable y donde nada puede faltar, ahí donde eres completo, más allá incluso de cualquier completitud y más allá de cualquier petición.

Entonces, tú que me oyes y me escuchas, no he venido a pedirte nada, si no es vivir tu Libertad, tal y como lo deseas, tal y como lo piensas, y tal y como lo vives hoy.

Entonces, ¿eres la Vía, la Verdad y la Vida? ¿O eres otra cosa?

¿Necesitas estar convencido? Pues buscarás convencer. Mientras que si estás convencido por la Evidencia de lo que vives, tú mismo eres el testigo de la Evidencia, el testigo de la Verdad, que nada puede afectar, en este mundo como en otras partes.

Ahí donde estás, tú el recién nacido, te queda simplemente por iluminar el decorado de la Felicidad. Este decorado de la Felicidad no es nada más que tu Eternidad reencontrada, Llama de Vida eterna, Luz Blanca emanada de la primera creación, más allá de la forma, más allá de todo juego, porque eres el juego que se juega en cada parcela de ti, como en cada parcela de los multiversos. No hay ninguna diferencia, no hay ninguna distancia.

Conténtate con la simplicidad de la Evidencia, con la simplicidad de la Felicidad. Porque tal y como se te ha dicho, y tal y como lo vives, no tendrás nunca más sed ni más hambre.

Ahí donde estás, yo estoy contigo, viviendo la misma Reversión. Dondequiera que estés en este mundo, en cuanto hayas depositado las armas, de la resistencia o de la dualidad, entonces me instalo, en ti, para asistir a tu Reversión y a tu iluminación, en la cual ni el efímero, ni el Eterno pueden coexistir, ni cohabitar. Esto te es mostrado.

El efímero pasa, y muere, mientras que el Eterno, en su Belleza, se revela en tu Corazón, en el seno de la Evidencia, en el seno de la Luz Blanca. Entonces la sonrisa de tu Corazón nunca podrá apagarse. Lo que ha nacido ahora, nunca podrá morir. Y lo que ha nacido sólo apareció en la pantalla de tu conciencia, sacrificada al efímero.

Entonces deja la Felicidad llenarte porque es lo que eres. Entonces, lleno de ti mismo, y en la Evidencia de ti mismo, ahí donde no hay ni forma ni función, ahí donde no hay ninguna reivindicación, constatarás, cada vez más, la plenitud de la Felicidad, la plenitud de tu Presencia como de tu Ausencia, donde todo permanece en la misma Eternidad, en el mismo Silencio.

Entonces tú el Amigo el Amado, en el seno de la Ronda de los Arcángeles, desde el Cónclave arcangélico hasta hoy, vengo a finalizar en ti, como en cada uno - renacido o no todavía - el efímero y sus ilusiones, el efímero donde siempre faltará lo que no se mueve, y que es tu Eternidad.

Así, aligerado de la densidad, aligerado del sufrimiento, tu Corazón de nuevo puede hablarte. Te habla en Silencio porque sólo conoce una palabra, que repite hasta el infinito y al unísono en cada Corazón: Felicidad, Felicidad. Y para aquellos de vosotros que menos lo oyen, entonces de momento, la única palabra que oís es: Paz, Paz, Paz.

Entonces, que la Paz y la Felicidad tomen toda su importancia, con el fin de que la Evidencia sea perfecta, con el fin de que la Evidencia no pueda ser pensada, y simplemente ser vivida, en cada soplo, en cada mirada, como en cada palabra.

Porque la palabra se ha hecho Verbo, ya no puede desencadenar el menor daño. Porque la palabra se vuelve palabra de la Verdad, se vuelve preciosa, se vuelve abundante, ya no expresa nada referente a tu historia, referente a tu persona, y se instala integralmente en la totalidad del Instante, en la totalidad del Aquí y Ahora, ahí donde se vive tu Resurrección.

He venido hoy a sellar mi Amor en tu Corazón, con el fin de estar ahí, en esto, en lo que vives, en lo que has vivido o que estás a punto de vivir, aunque lo niegues, aunque no creas en ello.

Vas a renacer. No tengas ninguna duda al respecto, porque ya está inscrito en el Silencio de tu Corazón. Sólo tienes que sumergir tu conciencia y tus miradas, y dejar que sea lo que sólo pide hablarte, en el Silencio de su majestad, por la potencia del Verbo, por la potencia de la Evidencia, y por la belleza de la Verdad.

Así, como Arcángel, deposito en ti las últimas vibraciones. Deposito en ti las últimas palabras, las de la Libertad, las del Amor, y sobre todo las de la Alegría. Esta Alegría que conjugará la Felicidad de tu Corazón con la Señal celeste, o con la Llamada de María. Esto está en marcha, esto está en ti, esto ya ha nacido.

…Silencio…

Asiéntate. Asiéntate en esta Evidencia y deléitate, de lo que te abreva con profusión y pone fin a tu sed, como a cualquier hambre.

Y ahí, descubre…

…Silencio…

Descubre la única Verdad, la única Evidencia, más allá de toda creación, como de toda dimensión.

…Silencio…

Entonces, en este día y en este instante, finaliza la Ronda de los Arcángeles porque mi misión ha finalizado, y ha llegado el momento para cada uno, vosotros como nosotros, de establecer el silencio de la Verdad, de establecer la justicia de la Evidencia, y la belleza del Amor.

…Silencio…

Así, te son dadas mis últimas palabras dirigiéndose a cada uno de ti, dondequiera que estés en la Tierra.

Pero recuerda que estoy en ti – tal y como acabo de decírtelo - de manera más lúcida, y que no tengo otras palabras que darte, sino simplemente de estar Presente, en la medida en que estés Presente en tu Corazón.

Así es el don de la Gracia, enlazado por el mundo arcangélico hasta el centro de tu corazón, con el fin, si lo deseas, de vivir desde ya, la Libertad, sean cuales sean las apariencias de tu cuerpo, de este mundo y de tus relaciones. Este mecanismo ocurre en tu interior, y transparentará al exterior para cada uno de ti, como para el conjunto de la conciencia colectiva de la Tierra, en la forma o en la dimensión que sea.

…Silencio…

Escucha. Escucha incluso ahora el Silencio entre mis palabras, porque el Silencio entre mis palabras te libera de las palabras, y te libera de la espera, y te instala en este Presente que nunca pasa, que no tiene ni pasado ni futuro, y que sin embargo, contiene todos los tiempos. Ahí está la Felicidad. Porque ahora ningún tiempo puede ser separado y subdividido, ni contado.

…Silencio…

Entonces, ¿qué más decirte? Es el momento del Silencio. Es el momento de la Presencia. Es el momento de esto, lo que transmito ahora, en cada Corazón.

…Silencio…

Y no olvides que en el “a solas” de este cara a cara último, descubriéndote solo, sabes muy bien que todos nosotros estamos en tu interior, al igual que estás en cada uno de nosotros, sea cual sea tu postura, que hayas renacido o todavía no. No hay ninguna diferencia, no hay ninguna distancia, porque así es la Evidencia de la Vida, porque así es la Evidencia del Amor, porque así es la Evidencia de tu Corazón.

…Silencio…

Y ahí, juntos, sin ninguna distinción, dondequiera que estés, pienses lo que pienses, y creas lo que creas, estoy contigo, en este a solas, con el fin de que en definitiva me reconozca en ti, de la misma manera que te reconoces en mí, porque entre nosotros, no hay ninguna diferencia, hay la misma Felicidad, la misma Paz, y la misma Libertad.

…Silencio…

Soy Uriel, Ángel de la Presencia, Arcángel de la Reversión.

…Silencio…

Y me presento a cada uno de ti, en el Blanco inmaculado.

…Silencio…

Y tú el Amigo el Amado, entonces, en cuanto estés listo, los Ángeles llaman a tu oído para decirte que has llegado, ahí desde donde nunca te fuiste, ahí donde siempre, todo estuvo ahí.

…Silencio…

Ahí donde el Amor, la Felicidad, la Evidencia de la Verdad, no puede dejar el menor intersticio de interrogación o de cuestionamiento.

…Silencio…

Entonces he venido a invitarte a ser tú mismo, más allá de toda máscara, como más allá de todo simulacro.

…Silencio…

Ahí donde no hay ninguna sombra, ahí donde todo tiene el mismo destello, la misma claridad, y la misma Evidencia, donde ninguna forma es superior a otra, donde ningún mundo puede imponer nada, a ninguna conciencia.

…Silencio…

Así, por las últimas palabras de los Arcángeles, de los que soy hoy el portavoz, he venido a invitarte al Silencio, con el fin de que puedas escuchar y oír lo que te dice la Felicidad de tu Corazón, aunque sé que las palabras de esta Felicidad no son importantes, porque sólo la Felicidad lo es.

Sin embargo así estás disponible a tu propia Eternidad, poniendo fin a la vanidad por algún objetivo perseguido en este mundo, porque ya no hay tiempo de componer, ya no hay tiempo de estar entre el efímero y el Eterno. Simplemente es el momento de reconocerlos a los dos, en ti. Y ahí, dejar la Inteligencia de la Luz desvelarte tus elecciones, aunque hasta ahora no fueron conscientes.

Entonces, te invito, y te bendigo, en este momento, como en cada instante a partir de ahora, en lo más profundo de tu Corazón, ahí donde el Fuego Ígneo y la Verdad se conjugan, para que la Felicidad y la Paz lo llenen todo.

…Silencio…

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión.

…Silencio…

Y en el Verbo de mi Silencio, como en el Blanco de mi Unidad, te reencuentras, ahí donde todo está completo.

…Silencio…

Entonces el Amigo y el Amado, ¿a qué esperas? ¿Qué anhelas que ya no esté ahí, en la Felicidad de tu Corazón?

…Silencio…

Porque es en esta Felicidad de este Corazón que eres y vives, porque la ilusión ya no puede arrastrarte ni encadenarte al mundo de la ilusión, ahí donde no hay nada más que hacer que esperar y creer evolucionar, ahí donde todo sólo es sufrimiento, incluso en las apariencias más alegres porque la Felicidad que vives, tú que ha renacido o que va a renacer, no puede ser comparada ni medida, con lo que ya conoces.

…Silencio…

Al igual que ningún amor de este mundo - y vivido en este mundo - puede alcanzar, porque el Amor del que hablo, porque el Amor que vives, a través de esta Felicidad y de esta Paz, no tiene ningún punto de comparación con el amor del hombre, en la relación que sea.

Entonces tú que ha renacido o va a renacer hoy, estate listo, porque todo está listo. No hay más distancia. No hay más latencia. Digas lo que digas y pienses lo que pienses, es hoy que estás más listo, porque no hay ni mañana ni pasado, y ningún peso del pasado puede estorbar lo que eres.

…Silencio…

Entonces te llevo, con mis últimas palabras, la Paz de mi Corazón, para que resuene con la Paz de tu corazón.

…Silencio…

Y ahí, las palabras de los Arcángeles ya no tienen razón de ser, porque en ti está la respuesta. Y la respuesta es Felicidad ahora, no puede ser otra cosa, porque no hay ningún guión que valga, no hay ningún fin ni ningún objetivo, a lo lejos, que esperar, sino llegar por ti mismo, a la Evidencia de tu Presencia. Estoy ahí, para toda la Eternidad, en lo que eres.

…Silencio…

Entonces en esta Felicidad y en esta Paz de tu Resurrección, constatas - y constatarás con cada vez más facilidad - que sea cual sea la densidad de tu cuerpo o la densidad de tu vida, no puede rivalizar con la densidad del Amor, y la densidad de la Evidencia.

Digas lo que digas, hagas lo que hagas, no puedes con la Evidencia que está ahí. Esta Evidencia te pide simplemente reconocerte, más allá de cualquier travestismo, más allá de cualquier cuerpo, como de cualquier historia.

…Silencio…

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión. Sea cual sea el instante en que me oigas, me leas o pienses en mí, estoy ahí, en el Blanco de mi Presencia, en el blanco de la Unidad, y en el Amor, y en la Verdad, y me digo, te digo, yo también: « Hasta siempre, en la Eternidad reencontrada ».

Así, la Voz de los Arcángeles se enciende en ti y calla al exterior, porque lo sabes, es lo que te queda por vivir, en totalidad.

Todos nosotros estamos en ti, y somos tú.

…Silencio…

Y ahí, acabo con mis palabras, acabo con mi acción exterior en este sistema solar, viniendo hasta lo más cerca de cada uno de ti, dando la iluminación de mi Presencia a tu Resurrección.

…Silencio…

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión, y saludo cada Corazón, con la misma intensidad, y con la misma felicidad.

…Silencio…

Hasta siempre, en lo que es.

…Silencio…

Hasta siempre, en la Eternidad que eres.

…Silencio…


***

A través de JL
Traducción equipo de traductores

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URIEL, Ángel de la Presencia y Arcángel del Retorno. Diciembre 2017. Con audio.




URIEL, Ángel de la Presencia y Arcángel del Retorno. Diciembre 2017. Con audio.

AUDIO

https://drive.google.com/file/d/1JI1tgKvn49Qi3cNb14XTwRua5Q1f6oUU/view?usp=sharing

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel del Retorno. Bien amados del Uno, antes de que mi canto resuene en vuestro corazón, instalémonos juntos en el silencio eterno de las profundidades y de la Verdad. En esta reversión, nos acogemos.

…Silencio…

Bien amado del Uno, vengo hoy a proponer mi Presencia en tu Presencia, en las profundidades y en el íntimo de lo que eres, y obro en ti para poner fin a las palabras y a los males, para permitirte reencontrar lo que siempre fuiste más allá de toda forma, como más allá de toda palabra. Vengo a despertar en ti el verbo de la Verdad, el que te hace pasar de lo superficial a lo profundo, de la Ilusión a la Verdad, llevándote, más allá de la forma como más allá del mundo, hasta tu morada de Eternidad, ahí donde ninguna palabra ni ninguna expresión puede faltar en el silencio y en la vacuidad. Vengo a suavizar y a facilitar la emergencia en este mundo de lo que eres más allá de la forma, dándote a probar la ligereza de la Verdad, así como la Felicidad nueva e inédita en el seno de este mundo.

Entonces, en nuestra Presencia Una, en este espacio donde mis palabras, más allá de su significado, sólo tienen una única función, la de tocar, más allá de toda palabra, el núcleo de tu eternidad, llevándote a deponer las armas de la lucha y el escudo que obstruye la Verdad. Este escudo de tu mental, de tus alegrías y de tus penas en este mundo, no puede rivalizar con la felicidad de la Libertad.

Entonces te invito, en este instante y a partir de ahora, en cada momento como en cada lugar, dondequiera que estés, en el corazón de la historia, como fuera de toda historia, con el fin de proclamarte y declamarte lo inefable de la Felicidad y lo inefable de la Verdad, que ninguna verdad de este mundo podría aproximar ni siquiera revelar.

Entonces, he venido a proponerte acogerte en verdad, más allá de la forma como en toda forma, en este mundo como en todo mundo, y más allá incluso de los mundos más etéreos. Entonces reviértete, ahí donde no hay ningún momento ni ninguna distancia más eficaz que el instante presente, donde se revela, en el silencio de tu persona y en la vivificación de tu alma, la verdad del Espíritu, la que eres antes de cualquier forma.

He venido a invitarte, ahora que todo lo que tenía que ser cortado lo fue, a cicatrizar tus heridas y a secar tus lágrimas, reemplazándolas entonces por las cicatrices indelebles del Fuego del Amor y por las lágrimas de felicidad, por finalmente haberte reencontrado.

He venido a invitarte a dejar de alimentar lo que es falso, con el fin de que nunca más experimentes el hambre ni la sed, con el fin de que ninguno de tus sentidos en este mundo pueda alterar los nuevos sentidos, los de tu eternidad. Ahí está tu coronamiento, ahí donde por fin tú mismo puedes decir, en tu íntimo: «Soy el Camino, soy la Verdad y soy la Vida», llevándote a constatar y a realizar que más allá de tu persona no hay ninguna otra persona, que más allá de tu historia están todas las historias, resolviéndose sin historia y sin miedo en el principio último de la Unidad y de la Verdad, ahí donde todo es canto, ahí donde todo es silencio, ritmando la conciencia libre de ver y de vivir lo que quiera, sin olvidar nunca lo que eres antes de la forma.

Vengo a sembrar y a informar lo íntimo de tu corazón, adornando de mi Presencia el regreso de Aquel que viene ahora como un ladrón por la noche, encantándote en el Espíritu de la Verdad y en la felicidad indefectible e incondicionada de esta ligereza y de esta belleza.

Entonces, estés donde estés, sea cual sea el momento en que me oigas o me leas, no olvides que más allá de lo aparentemente formal existe lo invisible, que en estos momentos se vuelve cada vez más visible para ti, permitiéndote entonces extraerte de la pesadilla, o del mal sueño, de la ilusión de este mundo, llevándote a liberarte de cualquier ley y de cualquier condicionamiento querido por este mundo o por ti mismo, porque ahí donde estás, en verdad, no hay nada que querer, no hay nada que desear, tampoco hay nada que demostrar, porque en este íntimo de tu corazón, sólo hay la Evidencia, sólo hay lo que es justo, ahí donde ninguna sombra puede ser detectada ni siquiera imaginada.

El Arcángel Mikaël, habiéndome pasado el testigo, me permite entonces alumbrar la habitación íntima del silencio, la habitación de tu eternidad, ahí donde vives, independientemente de la forma o de la experiencia que sea, la alegría de lo que nunca puede pasar y nunca puede morir. Entonces me dirijo a ti que renaces de tus días y que renaces de tus noches, en el seno de la luz de la Verdad.

No olvides que más allá de lo que oigas y más allá de lo que entiendas de mis palabras y de mi silencio, sobre todo está el fin de todas las palabras y el fin de la Ilusión. Acuérdate, no necesitas nada más, ni para llevar, ni para cargar, ni para eliminar, sólo reconocerte en la Verdad, ahí donde ninguna reivindicación del efímero puede alterarte o moverte, ahí donde el Fuego Ígneo te consume en el Amor inefable de Cristo, ahí donde sellas y te unes al juramento de la Verdad reencontrada, ahí donde nada puede ser quitado, ahí donde nada puede ser tomado porque todo ahí es don y todo ahí es Evidencia y Transparencia.

Entonces el Fuego Ígneo obra, consumiendo lo que no tiene lugar de ser en el seno de la Verdad y que no admite ninguna ausencia ni ninguna mentira, ahí donde sólo la Felicidad y el Amor son tu testigo, ahí donde la Felicidad y el Amor no son travestidos por ningún discurso, ahí donde las palabras no pueden alcanzarte, ahí donde sólo el silencio pone fin a las palabras.

Déjate revertirte con evidencia y con gracia, ahí donde verdaderamente te ves, más allá de los sentidos como más allá de la mirada, ahí donde tus ojos se abren, donde ninguna palabra puede cantar en este mundo la belleza de esta Verdad, y donde sólo el Coro de los Ángeles es el testigo, ahí donde la melodía de la Vida no puede acomodarse con ningún obstáculo, ni con ningún marco. Entonces llámame como yo te llamo. Entonces respóndeme como yo te respondo, con la misma proximidad y la misma evidencia, ahí donde no hay ningún límite, ahí donde todos los imposibles son la permanencia.

Escucha y oye el Fuego Ígneo que crepita centelleando en tus oídos, golpeteando tu cuerpo con su efusión de Amor. Ahí, inmediatamente, sin esfuerzo y sin voluntad, se vive la reversión que te lleva de manera ineluctable de regreso a la Verdad, de regreso a la Evidencia, ahí donde ninguna interrogación puede nacer y donde ningún freno puede ser activado. Alcanza la ligereza anterior a toda densidad, alcanza la felicidad del Amor que eres, que no conoce ninguna contención ni ningún ornamento.

Entonces vengo a alimentar este fuego ardiente que te consume de Amor, despertándote de todo sueño como de todo deseo, porque en el íntimo de tu corazón, en este Corazón del Corazón, cuando canta el Coro de los Ángeles en tus oídos y cuando el Fuego Ígneo te consume, dándote a pasar en verdad del efímero al Eterno, ahí donde no hay ni pérdida ni duelo, ahí donde todo se resuelve por la Gracia y la Inteligencia de lo que eres...

En el ritmo de mis palabras, las palabras de tus pensamientos ya no pueden encontrar ningún agarre, la conciencia contenida en este cuerpo ya no puede adherirse al sentido de ser este cuerpo, al sentido de ser esta vida, y te permite descubrir, más allá de todo concepto y de toda idea, que sólo puedes ser la Vida en su entereza, ahí donde ninguna distancia puede existir y donde el tiempo ya no presenta ningún ultraje ni ninguna resistencia, porque todos los tiempos y todos los espacios están incluidos.

Entonces, en la escucha y en el entendimiento de lo que eres, por tu Presencia y mi Presencia unificadas, acogemos a los Ángeles y a su Coro, acompañando lo que desde el punto de vista de la persona nombras Resurrección y que, desde nuestro punto de vista ‒ el de la Eternidad ‒, en definitiva sólo es un reencuentro, una unión de libertad, una unión mística de todas las formas que has recorrido y todas las formas que recorren la totalidad de los mundos, de los universos como de los multiversos, ahí donde todo es Uno sin ninguna distinción y sin ninguna hesitación. Porque en la Felicidad no puede existir la menor incertidumbre ni el menor futuro, así puedes decir que todo está cumplido en cuanto el Espíritu de la Verdad es tu verdad, más allá de todo travestismo, de todo traje y sobre todo de toda palabra, ahí donde no tienes nada que concebir, ahí donde no tienes nada que probar ni demostrar, ahí donde la evidencia de la Felicidad nunca puede desaparecer, poniendo fin a las sucesiones de alegrías y penas de este mundo que sólo conoce el duelo y la pérdida, de manera irremediable, donde sólo el recuerdo y la memoria de algún pasado que tampoco existe, te da a atarte y a encadenarte al marco de este mundo, al marco de la Ilusión.

Hoy, en este tiempo, sólo depende de ti el no atarte a nada más, el no creer poseer nada más, porque todo lo que es efímero y que posees al final te posee y te aliena todavía más. Estos tiempos se han cumplido porque todo se ha cumplido. El tiempo de la Resurrección, de tu promesa, ahora está activo en ti, en cada uno de ti con la misma intensidad; sólo es función de la velocidad, que sólo es función de tu cantidad y de tu calidad de acogida de la Verdad que no conoces.

Reencontrando la inocencia del niño y tu espontaneidad, no hace falta ninguna otra muleta en estos tiempos tan precisos que se han abierto ante ti, hace algunos meses de tu tiempo terrestre. Te queda por escuchar y por oír lo que te dicen todas las formas en el seno de los mundos libres, que sea en el seno de los pueblos de la naturaleza de tu mundo, como con cualquier Presencia manifestando la Libertad y la Felicidad, ahí donde ningún esfuerzo es necesario, ahí donde no hay nada que preservar, ahí donde ningún temor ni siquiera puede ser pensado.

Así es la magnificencia de la Felicidad, dándote entonces a perpetuar la gracia de este estado donde ninguna acción es necesaria. Dejando venir hasta ti la Vida, dejarás también venir hasta ti tu niño interior y podrás decir, tú también: «Dejad que vengan a mí los niños», sin ninguna distinción y sin ninguna preferencia, con la misma capacidad de acogida y de don, sin ninguna reticencia, de la manera más natural y más evidente.

He venido, por mi Presencia, a cicatrizar lo que el Arcángel Mikaël ha cortado en ti y, más allá de toda pena o de todo duelo, aunque no lo entiendas, esto fue necesario con el fin de que nunca más tengas que vivir y afrontar el duelo de algo o de alguien, porque todo está ahí y nada puede ser quitado.

Entonces se realiza la felicidad del reencuentro. Más allá incluso del proceso de disolución de tu conciencia efímera y más allá incluso de la emergencia de tu supraconciencia y de tu cuerpo de Eternidad, hay, en lo íntimo de tu corazón, la evidencia de lo que está ahí, y que sólo espera tu mirada y tu regreso en ti mismo, con el fin de demostrarte la evidencia de lo que eres, más allá de todo pensamiento, ahí donde todo está completo y ahí donde todo es perfecto.

Te invito pues a la perfección, no de tu vida sino a la perfección de la Vida, que no conoce nada de tu vida y que sin embargo es lo que eres, porque todo se ha cumplido y porque los tiempos han llegado, y porque incluso la idea de contar o de descontar no puede aparecer en ninguna fecha o en ninguna percepción, ahí donde estás tranquilo, ahí donde eres verdadero.

Entonces he venido a alumbrar este último paso para que éste se realice en la más grande de las dulzuras, y en la más grande de las evidencias. Sin embargo sigue con tu camino en este mundo tal y como la Vida lo organiza, porque ya no estás al mando de nada, si no es de lo que eres y que no es un control sino más bien un relajamiento, ahí donde la pregunta acerca de la confianza no tiene lugar de ser, ahí donde la pregunta acerca del bien y del mal no puede ser vivida ni siquiera pensada.

Entonces te invito a esas numerosas moradas, que son todas las moradas de la Paz, las moradas de la Eternidad, esta morada que no es una casa ni un lugar cerrado sino que es simplemente la certeza de la Verdad que no necesita ninguna palabra, y que ya no necesita ninguna palabra en el seno de este cuerpo como en el seno de tus pensamientos.

Entonces sigue, de camino hacia el íntimo de tu corazón, ahí donde ya no necesitas ni referencias ni ninguna certeza exterior, ahí donde no hay más distancia, ni siquiera ningún objetivo, porque todo es percibido en el mismo lugar y en todos los tiempos.

Déjate transportar por estos transportes de Felicidad y de silencio, y de danza, ahí donde todo reside, ahí donde todo es posible, en total libertad, ahí donde ninguna ley puede reemplazar la ley del Amor, porque la ley del Amor, la ley del Uno, es la única ley donde todas las demás se vuelven superfluas e inútiles. Entonces te invito hoy, tú que no has vivido nada ni has percibido nada, como tú que vibras desde hace poco tiempo o desde hace tantos años, a dejar que se finalice por sí solo lo que has empezado hace algún tiempo o hace más tiempo.

Sigue estando presente de manera plena y entera a este mundo, si la presencia de la Luz no ha previsto otra cosa para ti, y no olvides que lo que vives no es nada más que la Vida reencontrada, poniendo fin a los males, poniendo fin a la muerte como a todo nacimiento, ahí donde los tormentos del tiempo no pueden imponerse, ahí donde ningún espacio puede ser encerrado, ahí donde ninguna duda puede subsistir.

Entonces el Camino, la Verdad y la Vida cantan en tu corazón el canto de la Libertad, como canta en tus oídos la felicidad de los Ángeles de la Fuente de Cristal desplegada, ahí donde no tienes nada que poseer, ahí donde no tienes nada que preservar.

Entonces, en este instante en que me oyes, déjate guiar hasta el Corazón de tu Corazón, porque en este lugar que se desvela y se vive, no existe ninguna reticencia ni ningún obstáculo a esta Felicidad, que es la primera manifestación anterior a tu forma emergiendo de la Fuente.

Deja obrar los Talleres de la Creación, deja obrar la Luz que esculpe tu eternidad reencontrada. Aquí mismo, en la Ilusión donde te despiertas, aquí mismo en lo falso de tu forma encuentras la Verdad, sin ningún esfuerzo, porque no tiene que ser buscada sino sólo ser realizada.

Dándote a ti mismo, recibes el don eterno de lo que siempre fuiste. A pesar de las apariencias y a pesar de los males, a pesar de los sueños ilusorios de este mundo, sueño dentro del sueño, que este sueño dentro del sueño sea el sueño espiritual de libertad, que este sueño dentro de este sueño sea simplemente la preocupación de mejorar y de bonificar lo que sea.

Recuerda que ahí donde nunca has nacido, no hay que hacer ningún esfuerzo, sólo está la ligereza del don, la ligereza de la Vida, ahí donde todos los caminos son la Vía, ahí donde todas las verdades sólo pueden ser una única Verdad, la que fue nombrada «Absoluto».

Estoy contigo porque yo soy tanto tú como tú mismo. No juzgues la forma porque ya no hay distancia ni velos que puedan engañarte o ilusionarte todavía más.

He venido también a mostrarte que ahí donde eres en verdad, no hay nada más que ver que la magnificencia del Amor y de la Felicidad, ahí donde nada puede estar sufriendo o faltando porque todo es evidente, porque todo es percibido más allá de la percepción, porque directamente vivido en la conciencia que ha reencontrado su fuente.

Así, reencontrando tu cielo en este mundo, este mundo sólo puede unirse a su cielo. Así que no te dejes abusar por ninguna historia, apariencia o palabra que sea, descansa en la Felicidad, porque hay aquí, en este íntimo de tu corazón, una densidad tal que no puede haber otra cosa que la vivencia de la ligereza, porque la densidad del Amor y de la Felicidad, sin mancha y sin sombra, es de una presencia tal y de una evidencia tal, que ya no existe ninguna posibilidad de luchar, de oponerse o de restringir la Verdad, pienses lo que pienses, digas lo que digas, quieras lo que quieras, porque sabes que en este lugar, en este íntimo, en esta profundidad, en este Corazón del Corazón, no hay ningún sitio para lo que pasa, y están todos los sitios para lo que permanece para siempre y que permite todas tus formas y todas las dimensiones con la misma comodidad, con la misma facilidad, poniendo fin y permitiéndote olvidar todo lo que pertenecía al sueño en el seno de la Ilusión.

Tal y como lo vives en este mundo, todo allí es esfuerzo, incluso en la ligereza de tu corazón, porque todo allí es desgaste y todo allí es consumo, mientras que la consumación de Amor no puede consumir nada, porque, como Él dijo: «Encontrándote, nunca más tendrás sed». Así es el Agua de Vida, el Agua de arriba que viene a fecundar y más que sembrar, viene directamente a poner al desnudo, sin ninguna gestación, a la Verdad.

Entonces deja que el Fuego Ígneo transforme tus Coronas en unas coronas de Gloria, deja que tus células de este cuerpo en el cual estás, crepiten y canten también el canto de la Libertad.

La Gracia de la Vida en su acción, viene a colmarte de gracias a partir del momento en que dejes de apegarte a la ilusión que sea, a partir del momento en que aceptes verte y oírte más allá de cualquier ruido de este mundo, como de cualquier concepto de este mundo, ahí donde estás solo y sin embargo no experimentas ninguna soledad porque todo ahí está incluido y todo ahí está presente, ahí donde el Impersonal toma todo el espacio y toda la facilidad porque es lo que eres. En verdad te digo, en verdad lo vives, sin ningún esfuerzo, sólo abriendo y acogiendo sin ninguna restricción ni ninguna condición la verdad de tu eternidad, en tu corazón donde no hay ningún sitio para lo que viene de la cabeza, porque hoy, por la gracia de la ascensión de la Tierra, tu corazón se une a tu cabeza con el fin de que la cabeza sólo sea un ejecutante de lo que te dicte tu corazón con evidencia y facilidad, ahí donde no hay necesidad ni de preguntas, ni de ninguna elección, ni de ninguna discusión posible.

Entonces el Fuego Ígneo, impulsado por Lord Metatron y amplificado por mi Presencia, revela su majestad que, te lo recuerdo, es Evidencia, porque nunca esta palabra, entre las palabras que te quedan, es tan próxima a lo que puede ser dicho y vivido, cambiándote por supuesto de los modos de funcionamiento en el seno de este mundo donde nada es adquirido, donde nada es evidente, y donde el don mismo es limitado por las contingencias de este mundo porque todo allí es depredación, porque todo allí es posesión, porque todo allí es seducción, porque todo allí sólo pasa antes de morir. Tú, no eres nada de todo esto. Haya sido lo que haya sido lo que nombras tu «pasado» en el seno de este mundo, sean cuales sean tus conocimientos de este mundo, no te son de ninguna utilidad ante la evidencia de lo que eres, porque, en este íntimo, no hay nada que travestir porque ahí todo es aparente y nada puede ser ocultado, exactamente a lo opuesto de este mundo donde todavía tus pies están puestos.

Recuerda que no hay ningún punto de comparación posible, ni ningún punto de apoyo en el seno de este mundo, que te permita explicarlo, que te permita disertar, y que simplemente te da a acoger lo que eres, esta Gracia y esta Felicidad.

Entonces el Fuego Ígneo progresa, abrasando las Estrellas de tu cabeza, abrazando las Puertas de tu cuerpo, desvelándote el cuerpo de Eternidad que percibes y en el cual empiezas a vivir. Pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, o no sientas, esto está ahí.

Así la sanación última, la del apego a la Ilusión, es consumida por el Fuego Ígneo y también por el Coro de los Ángeles.

Ve y oye más allá de estas palabras que salen en este instante, de estas palabras que lees, con el fin de poner al desnudo más allá de cualquier sentido, la esencia que te lleva hasta ti mismo.

Entonces tu corazón, no el que palpita en tu pecho sino el de cristal, este diamante perfecto, toma el relevo de la alternación de tu corazón de carne, ahí donde no hace falta ninguna contracción porque todo ahí es don permanente, ahí donde no hay ningún vaivén porque todo ahí es persistente, con la misma intensidad y la misma igualdad.

Déjate consumir porque la consumación es Felicidad, diga lo que diga tu persona que teme el fuego, porque pone fin a la forma, este fuego es bendición y no es sufrimiento, sólo quema las ilusiones, sólo quema lo que pasa, y tú ya no pasarás nunca más porque permanecerás en la eternidad de la Felicidad. Sea cual sea la forma en el mundo, te has reencontrado, ya no necesitas ninguna historia, ni escribir ni cumplir ningún guión en el guion del fin de la Ilusión, sólo tienes que estar ahí. Y estar ahí, presente a ti mismo, tiene otro nombre para tu persona, esto se llama humildad, que sólo puede ser cumplida en la Infancia y en la espontaneidad, ahí donde como te dije, ninguna reticencia es necesaria, donde ningún obstáculo puede oponerse o contradecir esta verdad total y absoluta.

Entonces el Fuego Ígneo te bautiza en el Espíritu de la Verdad, entonces el Fuego Ígneo pone fin y pondrá fin a cualquier sentimiento de pérdida, porque al quitarte de la Ilusión, no te quitamos nada y no te quitas nada, te restituyes a ti mismo sin que nada pueda faltar. ¿A qué esperas para ser esta perfección desconocida en este mundo, y que sin embargo se revela de una manera cada vez más impactante y más evidente? Es cierto que a través de unas disoluciones de las estructuras de este mundo pero sobre todo, antes de cualquier cosa, por la emergencia concreta de la Luz, ya no solamente en el seno de unas partículas o de unas formas como con los pueblos de la naturaleza, sino que en ti mismo, como en todo lo que miras y ves más allá de las apariencias y más allá de las mismísimas condiciones de este mundo.

Permanece simplemente aquí y ahora. Entonces la claridad se hace en esta profundidad y en esta precisión, todo es visto, todo es asimilado y entendido más allá de toda comprensión, de todo análisis y de toda pregunta.

Entonces déjate consumar en la alegría del Amor redescubierto. No frenes nada con el fin de que cualquier temor, cualquier hesitación y cualquier duda, ya ni siquiera puedan ser evocados, desapareciendo definitivamente.

Y recuerda que en esta consumación del Fuego Ígneo, realizas la unión más perfecta y más sublime de lo que eres con lo que creías ser, sin ningún esfuerzo y sin pedir nada, porque es lo que se te debe y esto es tu don.

Y ahí, la Paz previa a la Felicidad te llena con su silencio, y ahí el Fuego Ígneo se vuelve una caricia en la Verdad de lo que eres, dejándote entonces consumarte con más ardor y más ligereza, porque en este fuego nada es quemado si no es la Ilusión misma, porque en este Fuego Ígneo, sólo hay belleza y evidencia, de la Felicidad, del Amor, de la Luz y de la Vida.

Entonces a partir de hoy puedes apelar a mí, a partir del momento en que me hayas oído o me hayas leído. No puedo recorrer el camino, lo que queda de el, en tu lugar, pero puedo alumbrar los contornos para simplemente reforzar lo que podrías nombrar tu fe, antes de que ésta sea reemplazada por la Evidencia que no necesita ninguna fe, ni ninguna creencia, ni ninguna esperanza, para que tú también puedas decir: «Padre, encomiendo mi Espíritu entre tus manos». Llevándote a entender que el único Padre que haya es la Fuente, no la ilustrada en tus cielos en lo que fue nombrado Alción, sino que en tu corazón, porque todo esto también está en tu corazón, pero no podía alcanzar la conciencia de tu persona.

Te invito a nombrarme, sin ningún ritual ni ningún dogma, en la espontaneidad de la Infancia y en la inocencia, con el fin de observar y de estar presente en tu última reversión. Ha llegado el momento de salir de la tumba porque este mundo no es nada más ‒en sus apariencias como en sus fundamentos‒ que una tumba porque allí todo muere. Es cierto que todo vuelve a nacer, pero cada vez perdiendo el recuerdo de la continuidad de la no-interrupción de la Felicidad y del Amor como en toda conciencia, como en todo cuerpo y en toda dimensión. Es esto lo que fue el Juramento y la Promesa que hoy puedes realizar totalmente, sin ningún requisito previo y con la única condición de acoger sin ninguna restricción y sin ninguna duda, lo que únicamente pide ser reconocido y que sólo pide tu reconocimiento.

Entonces el Fuego del Amor puede consumar las ilusiones y hacer revivir, en la Verdad, la llama de Eternidad que eres. En cada uno de ti estoy presente, en cada uno de ti estoy listo para alumbrar lo que podrías nombrar «camino» pero que no es nada más que la vía del Amor que mora en tu Corazón del Corazón.

Déjame reunirme contigo con el fin de que tú también puedas reunirte contigo mismo, porque tú y yo somos Uno, no como una idea o un pensamiento sino como la Verdad vivida y asentida, porque en ello el Amor incondicionado es omnipresente, poniendo fin a los tormentos de las condiciones del amor en tu mundo, donde la pérdida siempre es el final de cualquier amor. Te invito al Amor donde nada puede ser perdido, te invito al Amor que no conoce ninguna condición; el Fuego Ígneo que arde en ti es el testigo.

En esta consumación de Amor, todo ahí está perfecto a partir del momento en que tus últimas reticencias y resistencias ya no puedan obrar más ante la majestad y la belleza de esto. Sólo depende de ti el mirar y el posicionarte en el único lugar que sea verdadero y que ahora está presente para cada uno, hermanos y hermanas humanos de la tierra. Aunque no vivas nada y aunque lo niegues, la Evidencia se hará tan pronto veas la señal en el cielo y tan pronto María te haya llamado.

Pero no esperes ese momento, ya está ahí para cada uno de ti antes de que se vuelva, en un momento dado del final de este tiempo, la realidad colectiva a la cual nadie podrá sustraerse, porque este juicio final no es el fin del mundo, sino el fin de un mundo, el fin de una experiencia que sólo ha aportado sufrimiento y esperanza. Te propongo la Libertad, ahí donde está la Verdad.

Ha llegado el momento ahora de reducir mis palabras, de espaciarlas, con el fin de que nos lleven al silencio de la consumación de tu corazón efímero, con el fin de que cada una de las células de este cuerpo efímero se disuelva y deje el sitio a los circuitos de la Eternidad que son tuyos, en tu cuerpo de Eternidad.

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión, en el Aquí y Ahora de tu Presencia se realiza la alquimia del Fuego de la Verdad, ahí donde no tienes nada que perder, ahí donde no tienes nada que pedir ni nada que esperar, porque todo está ahí.

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión, y te invito a estar presente en tu eternidad incluso antes de que la consumación colectiva de este mundo sobrevenga. Soy la prueba en ti de tu eternidad reencontrada, de lo que eres más allá de cualquier travestismo.

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión, a partir de ahora los cuatro Jinetes obran conjuntamente y tocan la misma partición, la de la liberación.

Soy Uriel, soy tú y acojo tu Presencia, que es para mí una bendición, y acojo tu Presencia que es para mí la majestad de la Felicidad, y te digo: «Hasta siempre». Despiértate, el tiempo de los tormentos y de los sufrimientos por fin termina, nunca más habrá un fin tan pronto hayas renacido. Te bendigo en tu eternidad, te bendigo en tu Presencia como en tu Ausencia.

Hasta siempre en la Eternidad reencontrada. Permanece en silencio conmigo con el fin de comulgar.

…Silencio…

Regreso ahora al silencio y a la evidencia de tu corazón.

…Silencio…




A través de JL
Traducción equipo de traductores


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