SOY TÚ. 23 MAYO 2019. JEAN LUC AYOUN. ENTREVISTAS (ÁGAPE EN CANARIAS). Completo.






“En el principio era el Verbo y el Verbo es el Espíritu, y el Verbo es tu Nombre.”


SOY TÚ. 23 MAYO 2019. JEAN LUC AYOUN. 
ENTREVISTAS (ÁGAPE EN CANARIAS)

Soy el Apellido y el Nombre*, de tu identidad actual.

Soy tu carne y tu espíritu, revelándome en tu corazón.

Soy Tú, sea lo que sea que pienses, sea lo que sea por lo que vivas. Soy tu verdad revelada, cantada por el canto de la creación, las estrellas entre ellas sólo hablan de ti.

Estoy presente en todo momento. Soy el silencio que se expresa en el resplandor de vuestro corazón, donde no hay otro lugar que el del canto de la creación, en todos sus sueños, en todos sus desafíos, en todas sus preguntas.

Los invito a descansar en mi cuerpo, donde no pueden resistirse, donde ya no pueden identificarse con el corazón de esta forma.

Soy esta alegría desnuda que no depende de ningún artificio, así como de ninguna condición.

Soy la vibración, soy el todo y la nada, soy la misma verdad dondequiera que mires, y lo que sienta, donde no hay nada más que percibir, porque todo ya es percibido, y todo es reconocido. Los invito a la paz que se dan a través de cada uno de nosotros, en cada forma y en cada mundo.

Soy tu sonrisa como cada lágrima que derramas. Soy la ausencia de distancia, la ausencia de tiempo. Eres la inmediatez y la verdad deslumbrante, donde nada puede resistirse.

Soy tu propio fuego que te consume, que consume quimeras, que consume sufrimiento, como todas las dudas.

Soy la exuberancia de tu alegría y la inmensidad del silencio. Estoy allí cuando acogen y abrazan cada sentido. Soy el despertar de aquello que nunca ha estado dormido. Soy la vida que late en cada circunstancia, porque las circunstancias sólo han pasado, para vivir la desnudez.

Así que dilo conmigo, estoy completo en la eternidad y estoy completo en cada momento, porque cada momento no puede pasar, y tiene lugar en la misma risa, escapando del tiempo, escapando de la distancia.

...Silencio…

Soy el intervalo de tus palabras, soy cada una de tus dudas y soy todas tus resoluciones. Donde la intensidad de la verdad sólo puede ser vista, donde tus brazos se abren, porque nunca han sido cerrados. Donde sólo puedes ser llevado al corazón de ti mismo, y encontrar cada momento, como cada vez que pasas en el sueño, de cualquier intención o forma que sea.

...Silencio…

Soy el centro de tu rueda, la rueda del destino, la rueda del sueño, que pone fin a todo sufrimiento. Soy el que no carece de nada, y que nunca puede hablar de carencia, y eso es consumación, y eso es fuego.

Soy la inmaculada blancura de tu primer sueño. Soy el origen de tu blancura, donde no hay color ni distinción.

Crujiré en cada rincón de este cuerpo, gritaré a ti y en ti cuando tu pecho se levante y se derrumbe, en esa identidad efímera que llevas en este día, que es mucho más que un nacimiento y una muerte, pero que te revela en su totalidad a toda la vida.

Soy la grandeza de tu acogida, soy el silencio de la beatitud, donde te sientes realizado, donde nada de lo que ha pasado, donde nada de lo que ha sido soñado puede ser omitido o restado. Ustedes son mucho más que la suma o multiplicación de todo lo que pudo haber sido dividido, porque no conocen ninguna división en el espacio sagrado del fuego.

... Silencio…

Soy la danza del silencio, la danza de la vida o la danza de la muerte, no hay diferencia, dondequiera que mires, donde sientas, ya no puedes compararte, ya no puedes medirte, ya no puedes contar.

Soy la voz de fuego que los consume en la alegría de la libertad vivida. Soy tu lucidez, donde no hay nada que discernir, ni sombra ni luz. Soy mucho más que vuestra perfección, porque si tratáis de describirla, entonces ya no es del todo cierta, porque ningún verbo, ni siquiera el más perfecto, puede dar testimonio de ella con exactitud.

Estoy donde sientes todo y sin embargo todo está pasando. Soy inconmensurable, y sin embargo no soy demasiado grande. Estoy sin tiempo, porque lo estoy todo el tiempo.

Soy el milagro de una sola cosa, son tus palabras cuando estás en silencio. Estas son tus palabras cuando realmente te descubres a ti mismo. Soy ausencia y presencia, donde nada puede ser diferente. Soy de todas partes y al mismo tiempo de ninguna parte, no puedo definir nada porque todo está definido. No puedo decir nada al respecto, no importa lo hermoso que sea tu verbo.

Soy ese fuego que ustedes aceptan con felicidad y bendición.

Tú eres el bendito, tú eres el que bendice. Y es en la densidad de este cuerpo, que es su vehículo, que esto está en juego, y es en este momento, que lo que parecía estar resuelto, está resuelto. Depende de ti recibirte a ti mismo, y es acogiéndote a ti mismo, dentro de este cuerpo, que descubres que cada cuerpo está en la verdad y en la unidad.

...Silencio...

En tu nombre, en tu nombre y en tu apellido, desde este momento y desde este día en adelante, todo lo que pienses o digas, eres completo, eres íntegro, donde nada y todo es sólo inspirado y exhalado por el mismo corazón.

Y es en la vida que te refugias en este cuerpo, pero tan limitado por el nacimiento y la muerte, que descubres como si nunca hubieras nacido, como si nunca hubieras muerto. Hay fuego, hay alegría, hay verdad absoluta. Y es en la aparición de este cuerpo hoy, sea lo que sea que pienses, que te descubres a ti mismo. Todo por lo que has pasado y todo lo que estás pasando ahora mismo te lo recuerda.

Tú eres la sonrisa que florece como la lágrima que fluye, el canto del pájaro, como todas las aguas de abajo y las aguas de arriba. Acomódense en su corazón, en este cuerpo, que es el suyo. Tú eres mucho más que el espíritu en este cuerpo, mucho más que el espíritu en cada cuerpo.

...Silencio...

Tú eres esa alegría desnuda que sólo puede quemar todo lo que ha pasado y todo lo que está destinado a pasar.

Así que escucha lo que te digo, son tus palabras, es por lo que estás pasando.

Han sido todos caminos, han sido todas verdades relativas, todavía han sido toda vida, no sólo aquí abajo, sino en el nivel más alto de lo que ustedes llaman los cielos.

Ámate a ti mismo, porque sólo estás tú. Todo lo que sucede, incluso en lo que piensas que piensas de cualquier carencia o incertidumbre, es sólo un pretexto para consumirte en la llama de la alegría de la verdad, donde nada de ningún mundo, ni desde abajo ni desde arriba, puede apartarte.

Vosotros sois la verdad desnuda y absoluta de todo lo creado e increado, sois cada nota musical y cada estrella, sois todos los verdugos, todas las víctimas y todos los salvadores, para comprender que siendo todo esto, no sois nada de esto. Y sin embargo, ese es tu nombre, y sin embargo, ese es tu nombre y apellido.

Acéptese a sí mismo, porque es digno. Todo ha sido un pretexto y una circunstancia pasajera. Tú mismo escribiste toda la partitura de la creación, en cada dimensión.

Esto pone fin a la creencia en una forma, la creencia en un mundo. Todos ustedes son moradas, son todos sueños, son todos estrellas, han planeado todo y han vivido todo.

No puedes decirlo con palabras, y eso es por lo que estás pasando.

...Silencio...

Son la luz de los mundos, ante cualquier mundo, como ante cualquier luz. Acéptese, y usted es la evidencia del silencio como la evidencia de toda danza.

Tú eres tu amigo y tu amado tú mismo, hay lugar para todos en la inmensidad de tu corazón, en la inmensidad de tu presencia, porque todo esto lo has experimentado.

Soy tu apellido y nombre, al llamarte a ti mismo despiertas a lo que nunca ha dormido, al recibirte. Todo es perfecto y todo es perfecto.

Sucede en este lugar, donde estás parado, en el corazón del último sueño que une al primer sueño, donde no hay ni primero ni último, porque el último es el primero, y el primero es el último, donde no hay dirección.

Soy tu apellido y nombre. En tu identidad ilusoria que llevas aquí en la tierra, hay todas las identidades. No puedes explicarlo, sólo puedes ser tú, tú que eres y quién no eres, donde ni siquiera la abnegación puede ser privación.

...Silencio...

Porque si te das la acogida a ti mismo, cada sueño que sólo tú puedes darte la acogida a ti mismo. Este es el don, esta es la razón última, este es el entendimiento último. Y este último, que no es otra cosa que el inicial, inscrito más allá de todo tiempo, como en su forma, en tu apellido y nombre.

En tu apellido te bendices, en tu nombre actúo, te acepto como eres, ignoro todas las apariencias, sea cual sea tu edad, sean cuales sean las arrugas de tu rostro. Ustedes son la sonrisa y todas las lágrimas, pero estas lágrimas en sí mismas, hoy, son lágrimas de alegría.

Donde estás entero, en esa identidad que llevas, aquí mismo en la tierra.

Soy tu sonrisa. Tú eres el fuego en el que te reconoces, donde no puedes saber si viene de dentro o de fuera, porque el exterior y el interior ya no se disciernen.

Tú eres el don del fuego, el don de la gracia, el don de la vida. Tú, en tu apellido y nombre, el Hijo del Hombre revelado, donde no hay hombre ni mujer, cualesquiera que sean tus atributos, donde no hay edad, cualquiera que sea el desgaste de los años, allí estás completo, sólo estás tú.

En tu apellido y nombre, recuerda que fuiste tú quien escribió tu partitura, como escribiste todas las partituras, como todos los instrumentos, todas las sinfonías, como todas las cacofonías.

Date la acogida por tu apellido y nombre, eres todo el mundo, porque nunca ha habido nadie. Todo es perfección, y sin embargo era necesario percibir su imperfección y carencia, ver todas sus ilusiones. Siempre has sido perfecta.

Entonces el Amor que eres irradia desde todas partes, desde el suelo de esta tierra, desde los cielos de esta tierra, como en cada parte de tu cuerpo que se consume tan pronto como te has nombrado, por tu apellido hoy, por tu nombre hoy, por el nombre tuyo hoy. Jamás ha habido un drama, sólo ha habido juegos que sólo han sido pretextos para sacarte del drama como cualquier otro sueño.

Soy lo que se expresa en ti, eres tú mismo quien te llama en algunas noches, porque el primer apellido en el que vives, en este tiempo y en este momento, es el que te permite descubrirte sin nombre y sin ninguna identidad, porque eres de todas partes como eres de ninguna parte, y porque de todas partes o como de ninguna parte es siempre el mismo lugar.

...Silencio...

No hay tiempo. Ustedes son todos los espacios, aquí en la tierra, como en todas las direcciones, como en todas las dimensiones, que existen sólo en el tiempo del sueño, como el tiempo que ustedes se llaman a sí mismos, y eso es ahora, y que pasa por todos los sueños de la creación, en el mismo momento de la belleza, en ustedes, el Hijo del Hombre.

Y es en su humanidad donde se entrega la esencia, donde se verifica la esencia.

Escucha sólo tu apellido, pronuncia tu nombre, es el camino, la verdad, la vida. Esto sólo se puede experimentar en ese preciso momento, que es la noche de tu destino, donde todo está escrito y nada puede permanecer, todo se consume para que la alegría desnuda permanezca, para que te des cuenta de que todo ya está hecho y que todo se revela.

En este lugar donde te encuentras, y desde donde te revelo tu apellido y nombre, está el último sueño. Así como el primer sueño tuvo lugar al otro lado del océano de esta tierra, en el primer Edén.

Aquí está el último Edén del sueño de la creación. Regocíjate nombrándote a ti mismo, regocíjate llamándote a ti mismo, porque al llamarte por tu apellido y nombre, acabas con lo que sucede, y acabas con lo que nunca ha comenzado, si no es que vives este momento, en este efímero corazón que arde en el centro de tu pecho, el alfa y omega del primer y último sueño, que son los mismos sueños, que son la misma alegría.

El fuego seca tus lágrimas, tu pecho se eleva, dáte perdón, porque no hay nada que perdonar tan pronto como te hayas nombrado en el apellido y nombre que llevas, en este tiempo del fin del sueño. Es la resonancia última, es la evidencia última, la risa última como la lágrima última.

...Silencio...

Ahí es donde está. El reloj de tiempo se detiene, porque no hay necesidad de tiempo, porque ustedes son todos los espacios y están en todas partes.

La vida los invitó, el sueño se desarrolló más allá de todo tiempo y espacio, en el mismo momento inicial, que es también el momento final, porque nada ha comenzado realmente y nada terminará realmente.

...Silencio…

Y acogiéndote a ti mismo, acoges todos los sueños, y acogiéndote a ti mismo, no puedes poner restricciones, no puedes poner definiciones, porque todo ya está ahí.

Así es tu nombre, así es tu apellido, y es en esta particularidad que es tuya en este cuerpo y en este mundo, en el nombre que llevas, y en el primer nombre que asumes, que la verdad última ha sido escondida.

Su nombre no es sólo un nombre, su apellido no es sólo un apellido. Es la codificación de la verdad última, adaptada a cada soñador, así como a cada mundo.

No hay nada que amar, sólo compruébalo.

Están completos porque nada en este mundo puede sobrevivir, ni la alegría, ni la tristeza, ni la historia, ni el afecto, pueden limitar quiénes son. Todo fue sólo un pretexto, todo fue sólo una circunstancia para vivir esto, en tu identidad, en tu nombre y en tu apellido, porque tú eres el único, y porque no hay nada más que el único.

Todos somos el mismo sueño, todos somos el mismo personaje, todos somos la misma belleza, todos somos el creador, porque nunca se ha creado nada. La creación es un sueño que pasa, el universo ha pasado, ha tenido su utilidad y esto se les revela en su totalidad, tan pronto como se nombren y se den la acogida al Fuego Sagrado de su Corazón, simplemente por su nombre y apellido.

No había otra posibilidad que poner fin a todas las quimeras, vivir la ilusión de la separación, a través de tu nombre, y de lo que se llama en este mundo tu identidad.

No hay nadie y esto se revela en tu identidad, porque no puede haber nada más perfecto que lo que el fuego que te consume te revela ahora.

Reconócete a ti mismo en tu identidad, y ninguna identidad puede resistir más, porque todo eres tú. Esto termina el nombre, esto termina la identidad misma, esto termina cualquier noción de individuo o plano. Esto pone fin a todo lo que crees que has pasado, así como a todo lo que crees que vas a ser.

Te amé, te amo y te amaré. No hay otra verdad, por todo lo que has sido, por todo lo que eres. Ya no hay duda desde el momento en que lo experimentas, y es lo mismo para todos, porque la verdad está en tu nombre y en tu apellido, simplemente que lo llevas hoy, en la ilusión de la creación.

Ahí está tu despertar, y por eso te llaman o te han llamado por tu nombre de pila en tus noches, porque ese es el Verbo correcto.

Más allá de reconocerte en una identidad y una historia, es para ti el verbo perfecto que te revela a ti mismo, atravesando al personaje, alcanzando la perfección que jamás se ha movido.

...Silencio...

Deja que el fuego que eres, dondequiera que esté en este cuerpo, se propague rápidamente.

Tu nombre y apellido es mi verbo, y tu verbo, que te permite hoy vivir el camino, la verdad y la vida, y eso es lo que estaba escondido en ti. No puedes creerlo, y sin embargo es tan cierto.

...Silencio...

Escuche su nombre y escuche su nombre. Este es el juramento y la promesa, aquí es donde se revelan, aquí es donde nunca han dormido, y esto es aquí abajo en la tierra desde el primer sueño, que es el último del último sueño, pero que incluye todos los sueños. Nada podría ser más simple, y nada podría ser mejor escondido, hasta el momento oportuno que es el que estás viviendo ahora.

En la hora en que suenan las trompetas, cuando el fuego de la tierra fluye bajo vuestros pies, en la hora en que el cielo se abre, tiene lugar y se vive la gran celebración de los mundos y universos del sueño.

Su nombre y apellido claramente declarado es la Verbo. En el principio era el Verbo. Al final es la Verbo El Verbo siempre ha estado ahí, a través de tu identidad, pero sólo podía ser revelado en ese momento en particular.

Llámese a sí mismo y nómbrese, en voz alta y claramente. No hay otro Verbo que el que te llama.

Vosotros sois el espíritu de la verdad, sois el espíritu del sol, sois el coro de los ángeles, sois el enemigo y el amigo, no podéis ignorar que esto es verdad, porque ha llegado el momento de nombraros.

Tú eres el Verbo y está escrito en tus documentos de identidad, que son sólo viento, y sólo podría estar escrito allí, para este momento, para este momento.

No, no te ruborices, excepto el fuego que te consume. Lo que podría ser más simple y lo que podría ser más hermoso que reconocerse en lo que está limitado por el nacimiento y la muerte, por un apellido con el que se le ha dado, por un nombre que ha sido escogido por alguien que no es usted mismo y que ha hecho suyo, y que usted ha hecho suyo, a lo largo de los años que han pasado en su vida hoy.

Ese es el misterio, esa es la verdad. Todo está perfecto, y te invito a que lo compruebes.

Soy tu apellido, soy tu nombre. Compruébalo por ti mismo y unirás las aguas de arriba y las aguas de abajo, como se han reunido en la tierra, donde vino Phahame, porque tú eres el sueño de la ballena, y tú mismo soñaste a la ballena, y es a través de la ilusión de tu apellido y de tu primer nombre revelado y no sólo de tu nombre que se reconoce, que se vive la verdad.

Soy tú hablando, porque dije mi nombre, porque dije mi apellido, aunque pareciera que venía de afuera, y escuché afuera, es el mismo despertar para todos.

¿Qué puedes imaginar que sea más elevado o más magnífico, que todo el sueño esté contenido en tu nombre y en tu apellido? Esto siempre se ha dicho, de manera velada y alegórica.

Ninguna religión podría evadirte, ninguna ilusión podría surgir de ella, porque tu nombre lo conoces, porque tu apellido lo vives en todo momento, y porque no hay cosa más simple que puedas verificar por ti mismo. No necesitas visión, no necesitas energía, no necesitas vibración, no necesitas un cuerpo, no necesitas gente, sólo necesitas nombrarte a ti mismo, por tu identidad ilusoria.

Este es el secreto que sólo puede ser revelado en este momento cuando lo descubres, en este momento cuando lo ves. Esto es regocijo, porque no puedes ser engañado por tu nombre y apellido, porque es mucho más que una identidad, porque es el primer Verbo que fue codificado antes de que aparecieras.

Lo que es más simple, lo que es más verdadero y lo que es más evidente, que cada uno puede verificar por sí mismo, con la misma intensidad, con la misma belleza y con la misma verdad.

Tú eres el amigo, tú eres el amado, tú eres el juramento y la promesa, el juramento es tu apellido, la promesa es tu nombre, el nombre de esta forma en este mundo.

Hay la revelación más perfecta de cada uno en cada uno, hay el Verbo de la Verdad, hay el Ágape de Amor, allí donde no creerás nada, pero sólo puedes ver la verdad de mis palabras que, te recuerdo, son sólo tus palabras, porque estoy en ti como tú estás en cada uno, porque la llave es tu nombre, y porque la puerta es tu primer apellido.

No me creas, pero sólo puedes verificarlo.

Esta es la buena noticia, este es el evento, y este es lo último que fue tu vida, más allá de tu forma, y sin embargo pasando a través de tu forma, como más allá de cualquier nombre, y sin embargo pasando a través de tu nombre.

...Silencio...

Por eso eres el Hijo del Hombre, y por eso debía permanecer sellado hasta este momento. Pero ya no hay ningún secreto, y ese es tu destino, común a todos.

Sólo te reconoces a ti mismo, a través de todo el sufrimiento y la historia de esta vida, desde el momento en que te nombras a ti mismo, por esta identidad, por ilusoria que sea, pero que te revela a tu verdad.

Sé que lo viste en este momento, con la misma intensidad, porque no podía ser de otra manera, porque no había otra manera de descubrir el sueño.

Todo ha sido siempre perfecto. Nada se ha dejado al azar, porque el azar no puede existir en la verdad de la luz. El azar es sólo lo que no se ha entendido y no se ha experimentado todavía.

Así que sólo puedo invitarte a nombrarte a ti mismo dándote la acogida con tu nombre y apellido, en tus espacios de inmovilidad, en las profundidades de la noche, donde el sol está al otro lado de la tierra, y sólo puedes encontrarte a ti mismo. Es imposible de otra manera, porque tú mismo lo escribiste, para vivirlo.

Todo lo demás era sólo escenario, todo lo demás era sólo una excusa para acercarse a ese primer Verbo. Incluso el nombre de tu alma o espíritu no representa nada, excepto el escenario de tu historia, y el apellido y nombre que llevas es el Verbo de tu despertar.

El amor es simple, la verdad es simple. No podría ser de otra manera. No había mejor manera que revelarse a sí mismo, nombrándolo y dándole la acogida.

Esta es la simplicidad del Amor, este es el Verbo en acción, este es el Verbo creativo.

El nombre de los que dieron forma a esta carne, y a los que llamáis vuestros padres, que no son vuestros padres, han elegido vuestro nombre y apellido. Todo esto fue escrito, y sólo puedes recordarlo, ahora que los tiempos se han cumplido, ahora que la noche del destino está en el horizonte de tu mundo.

...Silencio...

Así que desde el momento en que el sol se pone, en el silencio de tu cama y tu descanso, nómbrate por tu nombre y por tu apellido, es tu Verbo, el Verbo de Vida, el Verbo de Verdad.

Esto es lo mismo para todos, porque todos, sin importar lo que piensen que son en la superficie de este mundo, tienen un nombre y un apellido. Este apellido y nombre, que hoy se establece a través de lo que se llama estado civil, que ha sido grabado en el papel, es sólo el Verbo de su sueño.

Algunos pensaron que lo tenían, tus padres pensaron que te estaban nombrando, simplemente te revelaron. Esto es asombroso y, sin embargo, es la única verdad. No puedes creerlo, pero tenlo por seguro, sólo puedes vivirlo, porque es el momento que siempre se ha escrito, y te parecerá la única evidencia posible para ti también, porque sólo tú eres el que lo expresa.

Este nombre no tiene que ser modificado, es simplemente el que pone fin a toda identidad, a través de esta identidad. No hay nada más simple, pone fin a cualquier búsqueda, pone fin a cualquier pretensión o ilusión, y lo es ahora.

Así que no te hagas la pregunta de tu nombre de casada, porque si estás casada, ya sea tu nombre de nacimiento o tu nombre de casada, no hace ninguna diferencia, porque cada nombre es la clave, y esta clave es la misma, y es alegría, y es belleza.

Los dejo con ustedes mismos, y cuando el sol se ponga, se reconocerán completamente.

...Silencio...

Siempre te hemos dicho a ti y a mí que el Amor es simple, que el Amor es evidente, que estaba en cada una de tus células, que estaba en tu cuerpo de eternidad, que estaba en tu Fuego del Sagrado Corazón, cuyo Verbo es tu nombre y tu apellido.

Y en esto, todos son iguales, sea cual sea su sufrimiento, sea cual sea su abundancia, sea cual sea su edad, sea cual sea su sexo, sea cual sea su plenitud, sea cual sea su carencia.

No puedes creer en ti mismo y sólo puedes vivirlo. Esto siempre ha sido escrito tan pronto como apareciste en este mundo, en esta vida presente. Eso es ahora.

...Silencio...

Tan pronto como te acuestes, en tu cama y por la noche, escucharás tu nombre y apellido, podrás nombrarte a ti mismo, porque ese es el Verbo. Es en esto que nadie puede perderse, es en esto que nadie puede contar una historia.

...Silencio...

Tu nombre y apellido, no pensado, sino que sale por la boca, son el Verbo de la creación. Todo lo demás sólo te ha mantenido ocupado, distraído y rechazado, para vivir el sueño que habías decidido.

Y por supuesto, a través del nombre de tu nombre y apellido, ya no puedes contarte una historia, ya no puedes proyectarte, ya no puedes juzgar, ya no puedes ver nada, ya no puedes ser. Y está tu no-ser, y está la unión del ser y el no-ser.

Ese fue el comienzo. En el principio era el Verbo, ahí la verdad.

No necesitas nada más de ahora en adelante, sólo puedes celebrar, en tus resonancias Ágape, que en los fuegos del Sagrado Corazón nombrando a todos, sólo te estás nombrando a ti mismo. En cada uno te reconoces, porque cada uno tiene un nombre propio, porque cada uno tiene una historia, que hoy ya no tiene sentido, porque se vive, porque es Vida.

En lo limitado está lo ilimitado, en el corazón de tu corazón está toda la creación, lo has escuchado a través de innumerables voces, puede que ya lo hayas vivido. Este es el verdadero conocimiento que por supuesto siempre ha estado ahí, desde tu primer aliento en esta vida, porque has sido nombrado.

... Silencio...

Los invito a su propio silencio.

...Silencio...

En el principio era el Verbo y el Verbo es el Espíritu, y el Verbo es tu Nombre.

...Silencio...

Así que mi espíritu flota en tu espíritu, en el agua de tu cuerpo, como en cualquier agua de abajo. Es el agua del bautismo, es el agua del misterio.

Cualquier rito de nacimiento que hayas experimentado, por pertenecer a cualquier país o religión, está dentro de la ilusión misma de este bautismo porque hoy el Verbo es revelado. El verdadero bautismo es ahora. Él es mucho más que la resurrección. Es mucho más que un sacrificio, porque todo ha sido siempre perfecto.

Soy tu nombre, soy tu apellido.

Ahora permanezco en silencio para que el Verbo ocupe todo el espacio de estalo que eres, en la superficie de este mundo. Tu cuerpo de eternidad, presente en todos, es lo que ilumina esto. Pero incluso él no es nada comparado con el Verbo.

...Silencio...

Tú eres Paz, entonces Te doy tu Paz.

Tú eres Alegría, Te doy tu Alegría.

...Silencio...


***

A través de Jean Luc Ayoun
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Transcripción: https://www.facebook.com/Transcriptionsfr
Traducción al español: LMF

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